CRISIS ECONOMICA

CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS DE LA CRISIS ECONÓMICA.

La crisis económica global que estamos viviendo en estos últimos años afecta directamente a nuestro estado de ánimo y es aún peor la propia sensación de crisis económica que nosotros mismos nos generamos. Además, tiene efectos psicológicos más graves esta sensación subjetiva de crisis que la propia crisis en sí, incluso en muchas personas a las que no les afecta directamente (conservan su empleo, su poder adquisitivo e incluso económicamente están algo mejor que antes). Se está produciendo un proceso social que podríamos denominar como “contagio de la sensación de crisis” que cada vez afecta a más personas.

Ello se debe en gran medida, a todo el miedo que se está transmitiendo a nivel social sobre la propia crisis (básicamente a través de los medios de comunicación y las personas de nuestro entorno a las cuales sí les está afectando la crisis de forma directa y más o menos grave) que influye en un aumento bastante general de la frustración, la ansiedad producida por el miedo anticipatorio de lo que nos pueda pasar, fobias y tensiones en nuestra casa y a nivel laboral (la ansiedad que produce también la anticipación de una posible pérdida de nuestro puesto de trabajo o negocio en caso de los trabajadores autónomos y empresarios).

De la misma forma, hay personas en las que todo esto puede causar un estado de ánimo deprimido, volviéndose bastante negativas, no iniciando un trabajo o no arriesgándose a intentarlo por miedo a que le pueda salir mal (miedo a la frustración que supone un fracaso percibido. Esta circunstancia además, afecta a la autoestima de las personas y, sobre todo, en las personas que a lo mejor no han vivido de forma directa la crisis, sino de forma indirecta al percibir el temor que se traslada desde la sociedad (como hemos comentado anteriormente).

Por otra parte, tal vez ya demasiadas personas que no saben encarar los problemas utilizan métodos de evasión tales como el consumo de alcohol o de fármacos o sustancias estupefacientes que nos pueden dar una falsa sensación de tranquilidad y /o seguridad, con el peligro que supone la habituación (primero se convierte en un hábito más o menos agradable) y posible ulterior adicción (el hábito agradable se puede traducir con el tiempo en conductas de consumo o ingesta que no podemos controlar de forma voluntaria).

Javier Brotons.
Psicoterapeuta. Col.CV03246. (Tel. 600440004)

                                                            www.psicologo-valencia.es

                                                            www.psicologo-castellon.com

Deja un comentario