BLACKBERRY. Consecuencias psicológicas de la caída.

             En estos días (1o,11,12 de octubre de 2011) estamos asistiendo a fallos en el servicio blackberry y estoy observando las “recciones” que provoca en muchos de sus usuarios. Por ejemplo, un usuario comentaba que “@BlackBerryESP sin twitter, sin internet, sin whatsapp, etc…mas que in, estamos ‘out’ los que tenemos BlackBerry :((“. Otro amenazaba con un “os voy a pedir daños y perjuicios! Daños por no poder buscar información de mis estudios. Y perjuicios psicologicos“. Y es que nos estamos acostumbrando no sólo a valorar los daños económicos que nos producen los “fallos” en los sistemas de comunicación (telefonía, correo electrónico, redes sociales, mensajería instantánea….) sino directamente a valorar también los daños psicológicos que nos produce. Soy profesor de Universidad y ayer (11 de octubre) dando clase “noté” a algunos alumnos “nerviosos” sin dejar de mirar su terminal blackberry…..pregunté y algunos de ellos me comentaron que estaban particularmente nerviosos porque llevaban horas sin poder “comunicarse” y que esperaban a acabar las clases (no sin cierta ansiedad) para ir a algún sitio donde poder acceder a través de alguna conexión de internet a su correo electrónico, twitter, facebook, etc. ¿Sindrome de abstinencia, adicción a las redes sociales, síntomas de ansiedad por no tener conexión…?.  Los psicólogos que investigamos e intervenimos en estas cuestiones nos hemos dado cuenta de que efectivamente, se producen toda una serie de “consecuencias psicológicas” derivadas de la habituación que estamos desarrollando a utilizar en los distintos ámbitos (algunas personas en todos: familiar, laboral, académico…) cada vez más los medios de comunicación electrónicos; estamos estudiando la dependencia que generan, las consecuencias de la “abstinencia” cuando no se puede acceder a ellos (básicamente en forma de síntomas de la ansiedad) e incluso comenzamos a acuñar términos como la “nomofobia” como un miedo incontenible a quedarnos sin móvil, sin batería, sin cobertura….por la anticipación de los daños que ello nos puede generar. Y bien, llegados a este punto, lo tenemos claro: ante la caída del sistemas pidamos indemnizaciones por el daño económico pero también por el “terrible” daño psicológico ocasionado.

                                    Javier Brotons. Psicoterapeuta.

                                       javier@psicologo-valencia.es

                                        www.psicologo-castellon.es

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