Aumenta la demanda de tratamientos psicológicos para ansiedad y depresión como consecuencia de la pandemia, encuesta de la APA

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Se han incrementado las consultas de psicología para el tratamiento de problemas de ansiedad y depresión. Así lo recoge una encuesta realizada durante los meses de agosto a octubre por la Asociación Americana de Psicología (APA) en la que han participado 1.787 psicólogos.

Según afirman los profesionales encuestados, se ha observado un aumento notable de consultas de pacientes con ansiedad y depresión desde el inicio de la pandemia de coronavirus, así como de las solicitudes de intervenciones psicológicas a través de la modalidad de videoconferencia o telefónica. Como consecuencia, tres de cada 10 psicólogos (29%) señalan que están atendiendo a más pacientes desde el comienzo de la pandemia.

Específicamente, el 60% de los psicólogos y psicólogas dedicados al tratamiento psicológico de la depresión han informado del aumento de este tipo de demanda, así como el 74% de los psicólogos especialistas en ansiedad han señalado un aumento de las consultas para este tratamiento psicológico. Asimismo, otros problemas de salud mental que han experimentado un aumento de la demanda han sido los trastornos relacionados con el estrés y trauma (48%) y los trastornos del sueño (51%).

Más de la mitad (66%) de los psicólogos dedicados a la atención sanitaria han podido poner en marcha sus habilidades de autocuidado (66%) y conseguir un equilibrio entre su vida personal y profesional (55%), si bien un porcentaje considerable considera que la actual crisis sanitaria ha supuesto una sobrecarga de estrés. A este respecto, más de cuatro de cada 10 psicólogos encuestados (41%) afirmaron sentirse agotados y el 30% señaló no haber podido satisfacer la demanda de tratamiento de sus consultas.

En la gran mayoría de los casos (96%) la atención se ha realizado a través de servicios de telepsicología y sólo el 32% de los psicólogos encuestados afirmó combinar la atención presencial y remota.

En definitiva, los resultados de la encuesta de la APA siguen la línea de los informados en otros países, en los que se observa que la pandemia sanitaria ha tenido un impacto psicológico negativo en la población, así como ha supuesto un gran impulso para la expansión de los servicios de telepsicología.

Los resultados del estudio pueden consultarse en el siguiente enlace:

COVID-19 Telehealth Practitioner Survey

Para más información: https://www.psicologo-valencia.es

Cambio y resistencia en la terapia de pareja.

Debemos recordar que cada uno de los cónyuges trae a la relación su propia
enajenación mental (creer que pienso cuando en realidad me lo pensaron) y
ambos confrontan las realidades ajenas a la relación, es como que se diera una
complementación entre las configuraciones previas, así el alcohólico se casa
con la codependiente, el desamparado con la protectora, la fóbica social con
el celoso patológico. Dichas complementaciones ofrecen durante el proceso
terapéutico una resistencia notable al cambio (Watzlawick, Weakland, Fisch,
1984) porque el sistema relacional patológico es producto de un extraordinario
equilibrio que imposibilita el cambio (Watzlawick, 1986). 83 Revista número 8 • diciembre 2000.


Al enfrentamiento de las realidades inventadas que traen los amantes se deberá
sumar la realidad inventada que posee el terapeuta quien no está exento de
haber sido influido por su propia experiencia personal (Guy, 1995) a lo que
se suma el modelo teórico que utiliza (Watzlawick, 1995a).


En algunas ocasiones el sistema relacional de la pareja enlaza con el modelo
relacional del terapeuta, ocasionándose entonces un estancamiento en el
proceso terapéutico, debido al aporte personal del terapeuta para mantener la
homeostasis relacional. Esto puede pasar por coincidencia en la enajenación
mental, parcialización del terapeuta con alguno de los cónyuges, similitudes
en la problemática de la relación con las propias relaciones del terapeuta,
inflexibilidad del modelo teórico, incapacidad emocional para recibir el dolor
de la pareja, incapacidad profesional o simplemente tedio.


A diferencia de otras posturas, el fenómeno de la resistencia desde la perspectiva sistémica no se concibe como un fenómeno exclusivo del consultante,
sino que es producto de todo el sistema terapéutico: pacientes y terapeuta. La
solución al impasse es la introducción al sistema de un nuevo elemento, esto
se logra con la participación del equipo supervisor. El uso del equipo supervisor es una distinción de la terapia familiar y de la TP, la fundamentación epistemológica proviene de la segunda cibernética (Von Foerster, 1987), donde el observador es observado observando (Watzlawick, 1995b).

Puesto que se ve lo que se aprendió a ver jamás logramos ver lo que
“realmente” ocurre sino lo que creemos que ocurre (Maturana, 1997), el
equipo supervisor se convierte en un nuevo punto de observación que ve al
terapeuta como parte de un sistema mientras que el terapeuta ignora dicha
configuración al observar al sistema de la pareja.


La supervisión es el recurso para salir del atolladero de la resistencia, es la
inclusión del tercero en el sistema terapéutico, dicha supervisión se la puede
hacer in situ ya sea utilizando una cámara de Gessell o sin ella, como también
la supervisión post facto ya sea analizando una grabación en video de la sesión
en cuestión o a través de la presentación del caso por parte del terapeuta. Un
nuevo sistema recientemente incorporado por el Instituto Boliviano de Terapia Familiar es la interconsulta en vivo, la cual consiste en la introducción de
un supervisor al sistema terapéutico donde el terapeuta presenta el caso y el
supervisor interviene directamente con la pareja y el terapeuta.

Para más información sobre terapia de pareja: https://www.terapiadeparejavalencia.com/

Las terapias de pareja cada vez son más solicitadas por los más jóvenes

El confinamiento al que nos tuvimos que someter el pasado mes de marzo marcó un antes y un después en la forma que tenía la mayoría de vivir las relaciones sociales, sobre todo de pareja. No todos han sido capaces de superar esa convivencia 24 horas al día, siete días a la semana; tampoco tras el anuncio de la ‘nueva normalidad’. Estar encerrados y sin socializarnos, vivir con las costumbres de tu pareja, cuyas manías se magnifican al tener que compartir espacio, el estrés y la crisis económica que estamos viviendo en este momento solo ha hecho que vayamos de mal en peor. Lo curioso es que son las parejas más jóvenes las que están notando cómo la pandemia está acabando con sus relaciones, por lo que cada vez son más los especialistas que están viendo cómo son los más jóvenes los que están solicitando terapias de pareja.

“Las parejas empiezan una terapia por motivos diversos y exclusivos de cada relación, pero sí se observan una serie de dificultades que se repiten los más jóvenes”, “Una de ellas es la falta de confianza y la segunda, los conflictos en los que se cruza la ‘línea del respeto’. Ambos problemas pueden darse a la vez, o uno como consecuencia del otro. Sin embargo, los dos reflejan una misma realidad: la desconfianza, bien causada por un motivo externo o inseguridades propias, que bien se podrían haber incrementado durante este año tan convulso.

“Hay parejas que han visto acelerados procesos en la relación o han tenido que tomar decisiones importantes a raíz de la pandemia, lo cual ha podido tener un resultado positivo o negativo en ellos”. “Por otro lado, en muchas parejas ha provocado numerosos conflictos derivados de pasar más tiempo juntos, de la incertidumbre y el estrés generados por la situación y del no tener espacios individuales ni tantas vías de escape. Puede que en algunos casos estos conflictos fuesen previos y hayan salido a la luz o se hayan agravado a raíz del confinamiento. Algunos de los más habituales son: problemas de comunicación, escasa tolerancia ante los defectos del otro y la gestión de conflictos”.

Aún así, no todo es malo: no podemos ignorar el número de parejas que han salido fortalecidas con la crisis, que las hay.

“Hay relaciones que han salido fortalecidas y se han redescubierto gracias a esta crisis. No hay que olvidar que las crisis son oportunidades también para las relaciones de pareja”, insiste Fernández-Velilla Lapuerta.

La convivencia es dura, y más cuando compartimos un espacio durante todos los días, limitados por la salida al exterior. El confinamiento ha supuesto una auténtica prueba de fuego para muchas parejas, que han visto cómo sus parejas les ofrecían una nueva faceta desconocida para ellos. La comunicación es pieza clave para superar esta prueba de fuego, pero no todos han echado mano de esa herramienta, provocando rupturas. Fuente: lavanguardia.com

Para más información sobre terapia de pareja: Terapia de pareja en Valencia. https://www.terapiadeparejavalencia.com/

La vacuna más eficaz frente a la pandemia: la promoción de la salud mental, informe del Relator Especial de la ONU.

La vacuna más eficaz es la promoción de la salud física y mental. Así lo ha expresado el Relator Especial de la ONU, Dainius Pūras, psiquiatra de la Universidad de Vilnius (Lituania), en un texto en el que detalla los motivos y argumentos que le han llevado a elaborar los diferentes documentos presentados a lo largo de los últimos 6 años en relación con su asesoramiento a las Naciones Unidas en lo que respecta a la salud y los derechos humanos.

Tras la entrega de su último informe (informe final) como Relator Especial, Dainius Pūras se despide del puesto a través de este artículo en el que vuelve a subrayar la interdependencia entre el derecho a la salud y los derechos humanos. “En este informe final, he aplicado esta comprensión de los derechos humanos a la mayor emergencia sanitaria mundial de los últimos 100 años: la pandemia de la enfermedad del coronavirus (COVID-19). He observado que el impacto del coronavirus está determinado en gran medida por la política de salud pública, el liderazgo, la desigualdad socioeconómica, el racismo sistémico y la discriminación estructural más que por factores biológicos”, señala.

Para superar la crisis generada por la COVID-19 no basta con adoptar medidas de salud pública y de emergencia, deben tenerse en cuenta todos los demás derechos humanos, explica, puesto que “no hay posibilidad de lograr la cobertura universal de salud, o contener una pandemia, si la discriminación excluye a diferentes segmentos de la sociedad de la información o los servicios”.

Para el Relator Especial el fracaso de los sistemas sanitarios en responder frente a la pandemia es una consecuencia más de los “desequilibrios de poder” presentes en los sistemas sanitarios. La falta de compromiso y priorización de la salud pública, junto con su escasa financiación, así como el desequilibrio aún más acusado de la financiación de los servicios de atención en salud mental se manifiesta en que los sistemas sanitarios “ahora no pueden satisfacer la demanda creada por el estrés mental relacionado con la pandemia.

La falta de decisiones transparentes en materia de salud está mimando la confianza en los gobiernos, según advierte Dainius Pūras, a pesar de que “la confianza es un componente crucial en la respuesta frente a una pandemia y en el cumplimiento del derecho universal a la salud. En los estados que han defendido durante mucho tiempo los principios de los derechos humanos y en los que se confía en el liderazgo, parece haber menos pérdida de vidas y menos trastornos en la sociedad. En general, estas poblaciones han apoyado y aceptado la pérdida temporal de algunas libertades en un esfuerzo por salvar vidas y volver a la función económica y social normal lo antes posible”.

Asimismo, el énfasis en el modelo biomédico, una de las críticas reiteradas de sus informes, ha afectado negativamente también al contexto de la COVID-19, en la medida en que este énfasis se centra en el desarrollo de vacunas y tratamientos médicos, dejando de lado otros aspectos más amplios de la salud pública y los derechos humanos que son determinantes para el éxito frente a la expansión de la COVID-19.

En relación con la pandemia de la COVID-19 y los derechos humanos, Dainius Pūras muestra su preocupación con tres asuntos principales. El primero, la privación de libertad y el confinamiento en instituciones penales y médicas, y el mayor riesgo de COVID-19 para las personas que viven y trabajan en estas instalaciones. El segundo tema se refiere a la salud mental. A este respecto, el Relator insta a los estados a que adopten enfoques basados ​​en los derechos humanos para brindar apoyo a todas las personas con sufrimiento psicológico y a detener el uso excesivo de intervenciones biomédicas y tratamientos coercitivos. “Creo que es imperativo que la carga de manejar y hacer frente a los impactos sociales, financieros y de salud mental del COVID-19 no recaiga sobre las personas, sino que estén bien respaldadas por la atención médica y otros servicios sociales”, añade.

Finalmente, la vigilancia digital es otra de las preocupaciones que señala el Relator en relación con la protección de los derechos humanos en el contexto de la COVID-19. Los sistemas de reconocimiento facial, de rastreo digital o la introducción de “pasaportes de inmunidad” pueden socavar la confianza de la sociedad, por su falta de transparencia y por la dificultad que supone reparar los daños ocasionados en caso de error.

Con cierto optimismo, el Relator Especial señala que la pandemia podría suponer una excelente oportunidad para que los estados reconsideren sus políticas de confinamiento, cuestionen la efectividad del encarcelamiento y abandonen prácticas obsoletas como la institucionalización de personas con discapacidades intelectuales, cognitivas y psicosociales, así como para que se pongan valor los derechos humanos a la hora de mitigar el impacto psicológico generado por la pandemia y se establezcan alternativas comunitarias. “La crisis global del COVID-19 brinda una excelente oportunidad para revitalizar estos principios y convertirlos en la base de un futuro más sostenible, justo y equitativo para todos”, concluye.

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Duelo y el duelo patológico (tratamiento)

El duelo por la pérdida de un ser querido es un proceso adaptativo normal que sigue a la pérdida, donde se atraviesan distintos momentos, que encierra una cierta complejidad, implica dolor -como indica el término latino del que proviene ´´dolus´´-, y que dura un tiempo determinado -tiene un principio y un fin-

Aunque aquí estamos hablando del duelo por el fallecimiento de un ser querido, el concepto de duelo es utilizado y extrapolable para describir o explicar cualquier proceso que suponga la pérdida de algo importante en la vida de una persona (pérdida del amor, un trabajo, la salud, una ilusión que albergáramos,…) Y si te sientes desbordado/a por una situación de este tipo también podemos ayudarte en terapia.

No habría un tiempo estipulado para indicar la duración de un duelo, pero sí un tiempo razonable para superarlo, por lo que no podemos concretar exactamente cuánto puede llegar a durar (en el DSM-V se cataloga como normal hasta 2 años). Pero sí podríamos decir que el duelo finaliza cuando el dolor ha disminuido lo suficiente para cada persona.

La pérdida de un ser querido es uno de los mayores estresores que puede experimentar el ser humano (Homes y Rahe,1976), y sentir muchas e intensas emociones en el duelo es normal. Podemos sufrir: miedo, enfado, rabia, ansiedad, culpabilidad, … aunque quizá la emoción más habitual sea la tristeza, e incluso podemos vivenciarlas de una manera tan intensa que nos desconcierten, además también es normal tener pensamientos recurrentes, diferentes conductas,…

Pero el significado personal que tiene la pérdida para cada una de las personas que la sufren es distinto y hace que los procesos de duelo sean diferentes según el doliente, y además hay aspectos que pueden influir en el desarrollo del duelo como son: el tipo de relación que se tenía con el fallecido, el modo en que se produjo la muerte, la cultura a la que pertenezcamos, los recursos personales que tiene el doliente, el apoyo social y el percibido, las experiencia previas de duelo, etc.

FASES DEL DUELO / TAREAS DEL DUELO

Todos hemos oído hablar de que el duelo tiene unas fases por las que hemos de pasar cuando estamos inmersos en él. Quizá las más famosas sean las descritas en la Teoría de Kübler-Ross:

                1.- Negación

                2.- Enfado

                3.- Depresión

                4.- Negociación

                5.- Aceptación

Y hay muchas más teorías como las expuestas por Bowlby & Parkes, Engel, Lindemann o Kaplan, entre otras, donde también se habla de distintas fases, estadios o etapas del duelo.

Todos estos autores/as entienden que todas las personas que están en duelo pasan, de alguna manera, por una serie de etapas o fases comunes en su proceso, lo que puede ayudar a comprender cómo es el proceso para los dolientes, qué les está pasando o en qué momento del duelo se encuentran.

Pero cuando hablamos de duelo, cuando profundizamos en la experiencia clínica y en la investigación en este campo, no podemos dejar de tener en cuenta algunas aportaciones muy importantes como son las de Robert Neimeyer y las de William Worden para realizar un buen trabajo de terapia y una buena práctica profesional con personas en duelo.

Robert Neimeyer es uno de los expertos más reconocidos en el Campo del Duelo. Y entiende el duelo como un trabajo donde el doliente ha de reconstruir un mundo entero de significados que se ha visto alterado por la pérdida. No habla de fases ni etapas, y le da una mayor importancia a todo lo que rodea a la persona en duelo por su influencia en su proceso. Y enfatiza que, como los matices de cada vida son únicos, “en el duelo existen generalidades pero no universalidades”, que ningún duelo es igual a otro.

William Worden, por su parte, es mundialmente conocido y una eminencia en la Psicología del Duelo. Una de sus importantes aportaciones es su concepción del doliente como agente activo dentro de su proceso, quien debe completar cuatro tareas para resolver su duelo (que pueden solaparse entre sí y no tienen por qué seguir el siguiente orden):

1.- Aceptar la muerte del ser querido (entendido desde una comprensión que va más allá de lo intelectual). Debemos integrar la parte racional y emocional de lo que nos ha sucedido.

Cuando nos quedamos bloqueados/as en esta tarea tendemos a distanciarnos de la vida, optamos por resignarnos, aguantarnos o posicionarnos en la negación de la realidad, no podemos salir del bucle de los “¿por qué …?”, los procesos de pensamiento “¿y si…?” son recurrentes, podemos sufrir insomnio, mareos, dolores físicos, sensación de indefensión, de irrealidad….

2.- Elaborar las emociones relacionadas con la pérdida.

Debemos atrevernos a sentir, a gestionar nuestras emociones y a trabajar con su significado. Si no elaboramos las emociones que surgen en el duelo, el dolor queda bloqueado –desconexión- o se manifiesta a través de emociones complejas (culpa aplastante, angustia insoportable,…), físicamente o de forma patológica.

3.- Aprender a vivir en un mundo donde el fallecido ya no está presente.

En el duelo también tenemos que aprender a rehacer un camino, enfrentarnos a nuestra seguridad/inseguridad, a nuestro autoconcepto, al miedo,… Si no podemos empezar a recuperar las áreas de nuestra vida y encontrar otras nuevas, si priorizamos la añoranza, el recuerdo, si no nos reconocemos o no confiamos en nuestras capacidades, si optamos por aislarnos… no estaremos superando esta tarea, estaremos estancados.

4.- Recolocar emocionalmente al ser querido y seguir viviendo.

Esta tarea consiste en recuperar la ilusión y el sentido de la vida, reelaborando el vínculo con el fallecido, pero si no la trabajamos sobreviviremos en lugar de vivir, nos podemos quedar anclados en el proyecto vital que compartíamos con la persona que hemos perdido, y no podremos vivir el presente con miras al futuro.

Rosa Ana Bonora, psicóloga especialista en duelo y duelo complicado.

Javier Brotons, psicólogo clínico especialista en el tratamiento del duelo. Tel: 600440004

Consulta propia en el centro de Valencia: https://www.psicologo-valencia.es/duelo-y-duelo-patologico/

DUELO GESTACIONAL, PERINATAL Y NEONATAL

En la mayoría de embarazos, el apego maternal y parental empieza mucho antes de nacer el bebé, y las mujeres y hombres durante ese tiempo van identificándose como madres y padres, por lo que tendríamos que tener en cuenta que su duelo es por la muerte de un hijo/a (independientemente de las semanas de gestación o días de vida), y el impacto emocional que supone esta situación es enorme por la relación de parentesco y el apego con el fallecido, entre otros.

A ello, se le suma que muchas personas vivencian este tipo de pérdidas como una muerte traumática por el modo en el que se produjo el fallecimiento, por las circunstancias que la rodearon, y por ser una pérdida súbita e inesperada, en la mayoría de ocasiones. Sin olvidar que, además, las circunstancias psicosociales que rodean este tipo de pérdidas, como son: el poco apoyo social recibido y/o percibido, el no poder hablar del hijo/a fallecido, la inexistencia de la despedida, funeral o rito de costumbre del doliente en muchas ocasiones, y la estigmatización social cuando se ha tenido que interrumpir un embarazo… invisibilizan este tipo de duelos y no ayudan a que se suceda un duelo sano.

Por otra parte, en el duelo por una muerte gestacional, perinatal o neonatal además de la pérdida real del bebé se le suman otras pérdidas para la madre y el padre o pareja que hace que se convierta muchas veces en un duelo múltiple. Entre estas pérdidas estarían: la plenitud de la pareja, representada por la espera y llegada de un hijo/a; la pérdida de todo un futuro familiar esperado y la del hijo/a proyectado; o en algunos casos, incluso la pérdida de la posibilidad de ser padres/madres por sus circunstancias particulares (edad de la madre, técnicas de fertilidad empleadas, secuelas,…), entre otras.

Y si bien, en un primer momento, cuando sucede la pérdida no podemos diagnosticar clínicamente si  un duelo gestacional, neonatal o perinatal va a desencadenar o no en un duelo traumático o complicado, sí que debemos considerar que, en muchas de estas situaciones para algunas personas, se pueden dar factores predictores de un duelo complicado.

Si necesitas asesoramiento de cualquier tipo relacionado con tu pérdida también te podemos ayudar. Nuestra psicóloga, Rosa Ana Bonora, Vicepresidenta de NUBESMA Asociación de apoyo al duelo gestacional y neonatal de Valencia, puede resolver tus dudas y proporcionarte muchas herramientas para ayudarte en tu proceso de duelo.

Junto a NUBESMA estamos a tu lado para apoyarte y asesorarte.

Rosa Ana Bonora, psicóloga especialista en duelo y duelo gestacional. perinatal y neonatal. Tel: 619 06 78 56.

Asociación de apoyo al duelo gestacional y neonatal de Valencia www.nubesma.org   Tel: 644713832.

Para más información: https://www.psicologo-valencia.es/duelo-y-duelo-patologico/

Cuándo acudir a terapia de pareja.

Estos son los principales motivos que deberían que deberían llevarnos a la decisión de acudir a terapia de pareja:

– Cuando la relación comienza a deteriorarse y no se va clara la salida.

– Cuando alguno de los miembros siente que la relación depende en mayor medida de él (“siempre tiro yo del carro”).

– Cuando ha habido una infidelidad pero existe la voluntad de superarla.- Cuando hay una percepción de desigualdad.

– Cuando hay ausencia o pocas demostraciones de afecto.

– Cuando aparece un problema externo a la relación que es difícil de afrontar: enfermedad grave, problemas con la familia de origen, muerte de un familiar…..

– Cuando aparecen conflictos que se alargan en el tiempo: conflicto por no repartir responsabilidades (domésticas, con los hijos…), conflictos con las amistades, conflictos con la economía (cómo se manejan los recursos), cómo se invierte el tiempo de ocio…

– Cuando existe una constante y persistente intromisión o intentos de intervención de la familia política.

– Cuando existen problemas de comunicación o se ha deteriorado sensiblemente.- Cuando aparece la insatisfacción sexual.

– Cuando sencillamente se quiere mejorar la relación

.- Cualquier otro motivo que pueda suponer un problema o distorsión en la relación como por ejemplo una separación por motivos profesionales. 

Para más información: https://www.terapiadeparejavalencia.com

Infidelidad (investigación)

La infidelidad parte del temor a la perdida de la pareja, lo cual representa un regreso a la carencia, pues el riesgo de perderla siempre está asociado con la necesidad de buscar un satisfactor que no es obtenido dentro de la relación de pareja en la que se encuentra (Lewandowsky & Ackerman, 2006; Valdez Medina & Aguilar, 2012).

Ambos sexos mencionan que las necesidades o carencias se les han presentado en las áreas emocional y sentimental, reportando en mayor medida falta de amor y atención, aspectos fundamentales de la relación de pareja, ya que de acuerdo con Corbella (1996), la pareja se basa en la unión afectiva con la persona elegida, misma que brinda equilibrio mediante la comunicación, un proyecto de vida en común y la convivencia, así que al no darse de manera favorable esta unión, se recurre a la búsqueda de una persona que pueda cubrir esta necesidad de cercanía afectiva o emocional. Al respecto, Lewandowsky & Ackerman, (2006) y Valdez Medina (2009), lo atribuyen a la búsqueda por llenar un vacío cuando la relación primaria es incapaz de satisfacer ciertas necesidades, haciéndolo a través de una relación de pareja fuera de la establecida.
Las diferencias por sexo indican que las mujeres recurrieron a la infidelidad porque les faltaba cariño, se sentían solas e incomprendidas, lo cual de acuerdo con Lemaire (1986), ratifica que las mujeres van más a la infidelidad por el abandono y el rechazo al que son sometidas por sus parejas. Con base en esto, es entendible lo encontrado por Tordjman (1989) al indicar que muchas de ellas llegan a la infidelidad como una forma de castigar a sus parejas mediante la aplicación de la venganza. Al respecto, Valdez Medina & Aguilar (2012), comentan que frecuentemente se llega a la infidelidad buscando una revaloración de su rol en la relación, demostrando a la pareja que en su medio existe alguien más que los puede amar y brindarles aquello de lo que carece.

Por otra parte, se encontró que los hombres tanto casados como solteros llegan a la infidelidad porque en su relación se sentían aburridos, confundidos y les faltaba algo nuevo. Esto podría explicarse a partir de que se ha encontrado que la causa más frecuente de infidelidad en los varones, es el sentimiento simple, natural y normal de fastidio sexual, emocional o ambos, ya que por naturaleza los machos de diversas especies, incluida la humana, presentan una tendencia a buscar variedad sexual, sobre todo después de una relación de largo tiempo(Block, 1979; Fisher, 2007). Además de la propensión biológica hacia la variedad, frecuentemente se llega a la infidelidad no sólo por aparearse con fines reproductivos y de conservación de la especie, sino por tratar de satisfacer una necesidad netamente instintiva y por conseguir el placer que este acto provoca (Buss, 2005; ValdezMedina 2009). Por ello, la educación psicosociocultural que propone que la pareja sea exclusiva, pone en conflicto a sus miembros, ya que a pesar de estar en una relación satisfactoria, tanto hombres como mujeres que se emparejan, pueden sentir la necesidad de experimentar vivencias novedosas y cambios que conllevan el riesgo de que cualquiera de ellos recurra a ser infiel.

Por otro lado, en el caso de los participantes que regresaron o siguieron con la pareja a la cual le fueron infieles, ambos sexos coincidieron en decir que volvieron con ella porque en esa relación se sentían queridos, estables y bien. Al respecto, las diferencias por sexo indican que las mujeres se sentían protegidas, mientras que los hombres se sentían amados, que en ambos casos implica una aceptación, que es la base para que la relación perdure. En este sentido, Valdez Medina et al. (2012), comentan que para que el amor en pareja se dé adecuadamente, requiere que se acompañe de aceptación abierta con gusto y sin queja de cada uno de los miembros, que haya confianza entre ellos, y que se brinden apoyo, seguridad y protección, que es la base de las razones encontradas en cuanto a la recuperación de las parejas. 

Este último hallazgo resulta interesante, puesto que la base de la infidelidad es la búsqueda de satisfactores que no se tienen con la pareja establecida. Sin embargo, al mismo tiempo estos resultados muestran que con la pareja con la que se fue infiel no encontraron lo que esperaban obtener, viéndose motivados a regresar con la anterior pareja, dejando ver con ello, que perder la relación inicial puede llegar a ser más costoso que mantenerla. Con base en lo anterior, es importante profundizar en las razones que impulsan a hombres y mujeres a llegar a la infidelidad, detectando si ésta tiene una base biológica o más de carácter psicosociocultural, con la finalidad de poder entender de mejor forma el origen de esta conducta que cada vez con mayor regularidad y apertura se presenta en ambos sexos. En este sentido, para futuras investigaciones se contempla la posibilidad de poder estudiar algunas otras posibles causas que lleven tanto a hombres como mujeres a la infidelidad, tales como la búsqueda de imagen personal, de jerarquía, de competitividad, por un hambre específica, por sentirse amado, deseado, o por un simple impulso de origen netamente instintivo o biológico. 

Para más información: www.terapiadeparejavalencia.com

Javier Brotons, psicólogo especialista en terapia de pareja. Tel: 600440004

Depresión

EVOCAR EXPERIENCIAS PLACENTERAS PARA PREVENIR LA DEPRESIÓN.

Evocar sucesos pasados que nos hicieron sentir bien es un poderoso antídoto para combatir la depresión e incluso prevenirla. En los malos momentos aferrarse a los buenos recuerdos puede evitar que caigamos en el trastorno del ánimo más frecuente, que se ha convertido ya en la segunda causa mundial de discapacidad. O si ya hemos caído, puede ayudarnos a salir de ese oscuro panorama.

Al menos, es lo que ha comprobado en roedores un equipo de investigadores del Instituto Tecnólogico de Massachussetts liderado por el premio Nobel Susmu Tonegawa, que ha se ha propuesto desentrañar los circuitos neuronales en los que descansa la memoria aplicando las técnicas más modernas de las que dispone hoy la neurociencia. Su trabajo se publica en la revista Nature.

Que recordar los tiempos felices tiene un efecto positivo sobre el estado de ánimo no es una novedad. De hecho en noviembre del año pasado, psicólogos de la Universidad de Rutgers sometió a un grupo de voluntarios a resonancia magnética para ver cómo y qué partes de su cerebro se activan cuando nos recreamos en los buenos tiempos. Y vieron que revivir mentalmente esas experiencia positivas ponían en marcha el sistema de recompensa del cerebro y aumentaba la motivación. El resultado era tan intenso que los participantes renunciaron a recibir una recompensa económica ofrecida a cambio de salir de ese ensimismamiento tan gratificante. De ahí dedujeron que ese costumbre en la que caemos con cierta frecuencia cuando el día a día se nos hace cuesta arriba debía tener una función adaptativa importante.

Sin embargo, a pesar de ser una táctica empleada por los psicólogos para ayudar a las personas deprimidas, la neurobiología “fina” de este proceso se conoce poco. Y ahora los investigadores liderados por Tonegawa han dado un paso importante y muy en consonancia con las observaciones en humanos de los psicólogos de Rutgers. En concreto la laboratorio del Nobel ha demostrado que la reactivación artificial en roedores de un recuerdo positivo puede suprimir los efectos de la depresión inducida por el estrés. Es más, han visto que de forma parecida a lo que ocurría con los voluntarios de Rutgers, revivir mentalmente esa experiencia es más efectivo como antídoto contra la depresión que experimentar el suceso de nuevo.

Para probarlo han contado con la inestimable colaboración de ratones de laboratorio, a los que tanto debemos. Primero les proporcionaron una experiencia gratificante, como ponerles en una jaula en la que había una hembra de su especie. Después les sometieron a una experiencia neutra: les dejaron solos en otra jaula. Y finalmente una experiencia algo más estresante, como inmovilizarles.

Durante este proceso los científicos estuvieron muy atentos a las neuronas que se activaban en cada caso, para almacenar cada una de esas experiencias (positiva, neutra y negativa, respectivamente). Después revivieron los distintos recuerdos en el cerebro de los roedores, activando las neuronas implicadas en cada caso.

Aunque parece difícil, para el grupo de Tonegawa hacer eso está a la orden del día. Utilizan una técnica denominada optogenética que permite activar y desactivar neuronas a voluntad de los investigadores. Para ello previamente, y utilizando un virus, las han introducido una proteína que reacciona a la luz. Así cuando enciende una luz azul, las neuronas se activan y el recuerdo se hace accesible. En esta ocasión esas neuronas marcadas forman parte del giro dentado, una parte del hipocampo implicada en la formación de recuerdos.

Después de haber deprimido a los roedores por una experiencia estresante durante diez días, los investigadores vieron que sólo al activar el grupo de neuronas que contenían el recuerdo positivo de la estancia del roedor en la jaula con su compañera, se recuperaban de los síntomas de la depresión, que al parecer son muy parecidos a los que sufrimos los humanos, pasividad y falta de interés por actividades agradables, que para un ratón pueden ser comer o utilizar una rueda giratoria. Y bastaban cinco días de “luminoterapia” para lograr eclipsar los efectos del estrés acumulados durante diez días.

Y esa mejoría permanecía en el tiempo incluso aunque no se estimulase ya su cerebro con luz. Y además, los roedores en los que se había activado artificialmente el recuerdo de la experiencia positiva se hacían resistentes a nuevas situaciones de estrés, que no lograban ahora deprimirles.

Además del hipocampo, importante también en la regulación del estrés, los inveestigadores vieron que había otras zonas del cerebro implicadas en esa recuperación, como la amígdala (que “gestiona” el miedo) y el núcleo accumbens (que forma parte del sistema de recompensa del cerebro).

Curiosamente los roedores que habían sido sometidos a las mismas experiencias positivas, pero sin aplicarles la estimulación lumínica, no parecían recuperarse de la depresión, incluso aunque les pusieran de nuevo en la jaula con compañía femenina. Lo que significa que en estos casos, el recuerdo tiene un poder sanador más intenso que vivir la propia experiencia. Además de proteger contra la depresión, o quizá por eso, recordar los buenos momentos restaura la producción de neuronas nuevas en los roedores, que disminuye con la exposición al estrés.

Un comentario que acompaña en Nature al trabajo del equipo de Tonegawa sugiere que el recuerdo repetido de esas experiencias positivas podría de alguna forma conferir cierta resistencia, o resiliencia, a la adversidad. Se preguntan si podría ocurrir lo mismo en humanos. Y parece que la respuesta podría ser afirmativa según el estudio también muy reciente de los psicólogos de Rutgers.

Y ya puestos, los psiquiatras que comentan el trabajo, Alex Dranovsky y David Leonardo, de la Universidad de Columbia, se preguntan si no habrá en algún lugar del cerebro otros grupos de neuronas capaces de activar recuerdos que protejan contra la ansiedad, otro trastorno muy frecuente. Seguro que Tonegawa ya ha tomado nota. No hace ni un mes, con este mismo equipo explicaba en Science que se podía devolver la memoria a ratones amnésicos. Y el verano pasado, a finales de Agosto, explicaba en Nature que había logrado cambiar los malos recuerdos en buenos, aunque de momento solo en roedores. Lo de la ansiedad es cuestión de tiempo…(Fuente: ABC ciencia).

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