RUIDO

EFECTOS DEL RUIDO SOBRE LA SALUD PSICOLÓGICA.

Malestar

Es tal vez el efecto más común del ruido sobre las personas y la causa inmediata de la mayor parte de las quejas. La sensación de malestar procede no sólo de la interferencia con la actividad en curso o con el reposo sino también de otras sensaciones, menos definidas pero a veces muy intensas, de estar siendo perturbado. Las personas afectadas hablan de intranquilidad, inquietud, desasosiego, depresión, desamparo, ansiedad o
rabia. Todo ello contrasta con la definición de “salud” de la Organización Mundial de la Salud: “Un estado de completo bienestar físico, mental y social, no la mera ausencia de enfermedad”(Pereira et al. 2002).

El nivel de malestar no varía solamente en función de la intensidad del ruido y de otras características físicas del mismo que son menos objetivables (ruidos “chirriantes”, “estridentes”, etc.) sino también de factores tales como miedos asociados a la fuente del ruido, o el grado de legitimación que el afectado atribuya a la misma. Si el ruido es intermitente influyen también la intensidad máxima de cada episodio y el número de éstos (Hansen 1996, Pereira 2002).

Durante el día se suele experimentar malestar moderado a partir de los 50 dB(A), y fuerte a partir de los 55 dB(A). En el periodo nocturno, en estado de vigilia, estas cifras disminuyen en 5 ó 10 dB(A) (Tolosa 2003).

Trastornos del Sueño

Se pueden clasificar los efectos del ruido sobre el sueño en tres grupos principales, según su momento de aparición. En primer lugar, el ruido puede producir interferencias sobre el mecanismo normal del sueño en términos de dificultad para su inicio, alteraciones del patrón o intensidad del sueño e interrupciones del mismo. Este conjunto de efectos se denominan alteraciones primarias del sueño. Se incluyen también otros efectos primarios de naturaleza nerviosa vegetativa que se manifiestan durante el sueño con exposición a ruido, tales como aumento de la presión
arterial, aumento del ritmo cardiaco, arritmia cardiaca, vasoconstricción,
cambios en la frecuencia respiratoria y movimientos corporales. Los efectos que aparecen la mañana o el día después de la exposición al ruido durante el sueño se denominan alteraciones secundarias, e incluyen reducción en la calidad percibida del sueño, fatiga, modificaciones del carácter y el comportamiento y alteración del bienestar y de la actividad
general. Por último, se ha señalado también la posible existencia de efectos a largo plazo, menos conocidos, que pueden manifestarse después de largos periodos de exposición al ruido durante el sueño. Potencialmente, los efectos de la alteración del sueño por el ruido pueden dar lugar gradualmente a la aparición de enfermedades funcionales que con el tiempo pueden llegar a establecerse como enfermedades orgánicas progresivas e irreversibles. En relación con todo ello, se ha recomendado que durante
la noche los niveles sonoros equivalentes (Leq) exteriores no deben sobrepasar los 45 dBA (García 2002).

El Estrés y sus Manifestaciones y Consecuencias

El estrés es una reacción inespecífica ante factores agresivos del entorno físico, psíquico y social. En principio, se trata de una respuesta fisiológica normal del organismo para defenderse ante posibles amenazas. Sin embargo, si esta reacción se repite o resulta sistemáticamente inefectiva puede llegar a agotar los mecanismos normales de respuesta, produciéndose un desequilibrio en los mismos que, con el tiempo, puede manifestarse en forma de diferentes alteraciones de la salud. Se han relacionado con la reacción de estrés diversas enfermedades cardiovasculares, alteraciones del aparato digestivo, alteraciones del sistema inmunitario de defensa o del sistema de reproducción, por citar sólo algunos ejemplos. El ruido ambiental puede actuar como cualquier
otro agente estresante desencadenando una respuesta inespecífica del organismo que puede llegar a producir alteraciones permanentes. Aunque se han estudiado diferentes efectos del ruido mediados por la reacción de estrés, el grupo que mayor atención ha recibido es el de las alteraciones cardiovasculares. En este sentido, varios grupos científicos coinciden en el reconocimiento del ruido como un factor más de riesgo cardiovascular,
como pudieran ser otros agentes tales como el tabaco o la dieta. Se ha estimado que los trabajadores expuestos permanentemente a niveles de ruido elevados (>85 dBA) presentan un mayor riesgo de padecer afecciones cardiovasculares que los no expuestos. Una exposición a niveles menores (>65 dBA) en determinadas condiciones (por ejemplo, mientras se intenta descansar o concentrarse) puede también desencadenar una reacción de estrés en el individuo, aunque los efectos a largo plazo de esta reacción son menos conocidas.

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CRISIS ECONOMICA

CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS DE LA CRISIS ECONÓMICA.

La crisis económica global que estamos viviendo en estos últimos años afecta directamente a nuestro estado de ánimo y es aún peor la propia sensación de crisis económica que nosotros mismos nos generamos. Además, tiene efectos psicológicos más graves esta sensación subjetiva de crisis que la propia crisis en sí, incluso en muchas personas a las que no les afecta directamente (conservan su empleo, su poder adquisitivo e incluso económicamente están algo mejor que antes). Se está produciendo un proceso social que podríamos denominar como “contagio de la sensación de crisis” que cada vez afecta a más personas.

Ello se debe en gran medida, a todo el miedo que se está transmitiendo a nivel social sobre la propia crisis (básicamente a través de los medios de comunicación y las personas de nuestro entorno a las cuales sí les está afectando la crisis de forma directa y más o menos grave) que influye en un aumento bastante general de la frustración, la ansiedad producida por el miedo anticipatorio de lo que nos pueda pasar, fobias y tensiones en nuestra casa y a nivel laboral (la ansiedad que produce también la anticipación de una posible pérdida de nuestro puesto de trabajo o negocio en caso de los trabajadores autónomos y empresarios).

De la misma forma, hay personas en las que todo esto puede causar un estado de ánimo deprimido, volviéndose bastante negativas, no iniciando un trabajo o no arriesgándose a intentarlo por miedo a que le pueda salir mal (miedo a la frustración que supone un fracaso percibido. Esta circunstancia además, afecta a la autoestima de las personas y, sobre todo, en las personas que a lo mejor no han vivido de forma directa la crisis, sino de forma indirecta al percibir el temor que se traslada desde la sociedad (como hemos comentado anteriormente).

Por otra parte, tal vez ya demasiadas personas que no saben encarar los problemas utilizan métodos de evasión tales como el consumo de alcohol o de fármacos o sustancias estupefacientes que nos pueden dar una falsa sensación de tranquilidad y /o seguridad, con el peligro que supone la habituación (primero se convierte en un hábito más o menos agradable) y posible ulterior adicción (el hábito agradable se puede traducir con el tiempo en conductas de consumo o ingesta que no podemos controlar de forma voluntaria).

Javier Brotons.
Psicoterapeuta. Col.CV03246. (Tel. 600440004)

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ESTRÉS EN NAVIDAD

Comprar los obligatorios regalos navideños, escribir las felicitaciones (aunque sea por e-mail) para los amigos y familiares y tener que cocinar para grupos numerosos de personas son las cosas que suelen aumentar la tensión y el estrés durante esta época, contribuyendo al cansancio psicológico y a un estado de ánimo un tanto decaído. Además, los niños tienen vacaciones escolares y hay que entretenerlos en casa mientras se trata de hacer todas las actividades adicionales.

Hay que evitar acabar exhausto. Tenemos que ser realistas acerca del tiempo del que uno dispone. Hay que establecer prioridades e incluir dentro de ellas apartar un poco de tiempo para estar a solas y atender a nuestras necesidades de calma y descanso. Al considerar alguna actividad, nos tenemos que preguntar si realmente tiene que hacerse y, de ser así, somos la única persona que puede llevarla a cabo.

El gasto de los regalos y reuniones para celebrar con familiares y amistades o participar en el intercambio de regalos, nos puede producir estrés por generarnos expectativas demasiado altas acerca de cuál será el resultado.

Hay que hacer lo posible por evitar tener expectativas poco realistas con uno mismo o con otras personas. No hay que esperar que todo quede perfecto y ni que todos se porten a las mil maravillas con nosotros y con las personas que nos importan de verdad. Hay que tener en cuenta que la forma de pensar y las costumbres de los demás no pueden cambiarse con facilidad. Los conflictos y problemas familiares no se esfuman simplemente por ser diciembre. No hay que pensar que cada momento estará lleno de felicidad ni que el tiempo que pasamos con familiares y amigos estará siempre lleno de armonía: así evitaremos posibles frustraciones que desembocan en pensamientos negativos y cierto nivel de nerviosismo.

Por todo lo comentado anteriormente, la Navidad es una época del año (pese a tener días de asueto) en las que más aumenta el nivel de estrés de las personas, con las consiguientes consecuencias negativas como discusiones, desengaños, pensamientos negativos con respecto a los demás y a uno mismo, etc., y esto hay que intentar evitarlo. Básicamente de una forma: siendo realista y adaptándonos de la mejor forma posible a las circunstancias personales que rodean a estas fiestas

                                      

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MALOS TRATOS. VIOLENCIA DE GÉNERO. Consecuencias psicológicas.

¿Qué está pasando?. En España, se estima que la violencia de género afecta al 20-25% de las mujeres. Además de las consecuencias dramáticas (homicidios, lesiones físicas..) de las que somos testigos a través de los medios de comunicación últimamente con demasiada frecuencia, existen otras consecuencias que no por ser menos visibles, son menos importantes.
Las consecuencias psicológicas de la violencia de género son más frecuentes y graves que las físicas, salvo casos excepcionales como los de muertes o lesiones graves. Entre éstas, cabe destacar el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y la depresión, así como trastornos de ansiedad y problemas relacionados con el abuso de sustancias (alcohol y drogas). Cabría mencionar también la alta incidencia de problemas derivados de la baja autoestima.

Además, la violencia sobre las mujeres tiene no sólo consecuencias sobre su propio bienestar, sino también sobre sus familias (las conductas violentas se aprenden y se transmiten de padres a hijos) y la comunidad. A este nivel, consecuencias comunes son:
• Laborales (absentismo o abandono del trabajo).
• Sociales (limitaciones para relacionarse con otras personas).
• Del tiempo libre (aislamiento, control, trámites legales, juicios, etc.).
• Familiares (afectación hijos, respuesta negativa de allegados).
• De pareja (desconfianza para restablecer relación de pareja).
Es importante comentar también que las mujeres víctimas de malos tratos por parte de sus parejas o exparejas pueden tornarse dependientes y sugestionables y encontrar serias dificultades para tomar decisiones por sí mismas. La relación con el maltratador agrava las consecuencias psicológicas que las mujeres sufren por el abuso. Los vínculos legales, financieros y afectivos que las víctimas de la violencia de género tienen a menudo con maltratador, acentúan sus sentimientos de vulnerabilidad, pérdida, engaño y desesperanza. Por ello, las mujeres maltratadas frecuentemente se aíslan y se recluyen tratando de esconder la evidencia del abuso y por tanto la tarea (importantísima para la prevención) de detección y denuncia se complica enormemente.

Javier Brotons (psicólogo).

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El diagnóstico de cáncer cambia la vida de la noche a la mañana. La psicología ofrece un apoyo importante para mejorar la calidad de vida y estado de ánimo. La AECC atendió el año pasado a 20.000 personas

Tristeza, no saber qué hacer, sentirse perdido y abatido son algunas de las reacciones que experimentan las más de 200.000 personas que cada año reciben un diagnóstico de cáncer en nuestro país. Uno de cada tres varones y una de cada cuatro mujeres pasarán por esa experiencia en algún momento de su vida. Y según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) presentados ayer, el 35 por ciento de los afectados y sus familiares padecen por esta causa alteraciones emocionales y psicológicas. Un porcentaje que se eleva hasta el 40 por ciento cuando es necesaria la hospitalización o reciben quimioterapia, un tratamiento en ocasiones agresivo y largo. Dos situaciones difíciles de llevar que dan lugar a síntomas de depresión y ansiedad.
En lo que va de año, más de cuatro mil enfermos de cáncer, tres mil familiares y veintitrés niños han pasado por los servicios de psicooncología de la Asociación contra el cáncer. El 77 por ciento de quienes demandan asistencia son mujeres, frente al 23 por ciento de hombres, y la edad media de los usuarios es de 49 años.
El año pasado fueron más de veinte mil las personas que recibieron esta ayuda psicológica que ofrece de forma gratuita la AECC, una labor que llevan desarrollando desde hace tres décadas, porque como señala el tesorero de la asociación, Santiago Ruiz-Morales, «el cáncer es una enfermedad que se debe abordar de forma integral». Este servicio está atendido por 187 psicólogos especialistas en oncología y está presente en todas las provincias. A él pueden acudir tanto pacientes como familiares para recibir terapia individual o de grupo, así como asesoramiento para problemas puntuales.
Mejorar la calidad de vida
El objetivo de la intervención psicológica es mejorar la calidad de vida del paciente en una situación tan difícil: «El diagnóstico de cáncer supone un impacto en quien lo recibe y en su entorno. Es una experiencia difícil y compleja que supone gran incertidumbre para el futuro. Cada persona necesita un tiempo diferente para asimilarlo, dependiendo de su personalidad. Hay que experimentar estas sensaciones y expresarlas porque ayudará en el proceso de aceptación de la enfermedad, un paso fundamental para seguir con los tratamientos y revisiones que exija la enfermedad. Es uno de los aspectos que más se trabaja y da mejores resultados», explica Vanesa Jorge, psicooncóloga de la Asociación contra el Cáncer.
Las intervenciones mas frecuentes van encaminadas a resolver alteraciones que sufre el paciente desde que recibe el diagnóstico hasta el proceso de recuperación, cuando se retoma la vida normal. Otras van dirigidas a controlar el estrés, resolver problemas y afrontar situaciones difíciles. Y una tercera intervención tiene como objetivo mejorar la comunicación del enfermo con su entorno. Como explica Vanesa Jorge: «les resulta difícil comunicar cómo se sienten, qué necesitan en ese momento, qué les gustaría y qué no. Todo esto es complicado transmitirlo, pero hay que aprender a hacerlo para que los demás puedan actuar en consecuencia, porque nadie es adivino».
Las relaciones con los amigos y compañeros de trabajo también sufre un vuelco, resalta la psicóloga: «Les cuesta comunicarse con ellos y en especial se plantean cuándo y cómo decirlo, y también a quién. Pueden tender a aislarse del medio social, por miedo o porque no quieren comunicar ciertas cosas».
La aceptación del tratamiento, la relación de pareja o la comunicación con los profesionales sanitarios son otras áreas que mejoran a lo largo de la terapia. Atención especial merecen también los cambios de imagen como consecuencia de las intervenciones quirúrgicas o de la quimioterapia: «Es importante que los pacientes no tengan que ir descubriendo por si mismos lo que va a ocurrir paso a paso, como la caída del pelo. Es más facil asumirlo si alguien te explica previamente lo que va a pasar y qué medidas puedes tomar para que te impacte menos», asegura Carmen Milans del Bosch desde su experiencia personal como afectada de cáncer de mama en dos ocasiones.
Mejorar el estado de ánimo supone un logro importante para seguir el tratamiento, explica la psicóloga. «La persona que está motivada para curarse, con estado de ánimo más positivo, tiene una mejor calidad de vida y lleva mejor la enfermedad. Eso no implica, o no tenemos constancia, de que influya también en la curación».
Según los datos recogidos por la AECC desde 2007, el 90 por ciento de los usuarios de este servicio declaraban estar satisfecho o muy satisfecho con la ayuda recibida. El 94 por ciento experimentaron una importante mejoría en la calidad de vida fundamentalmente en tres áreas: aceptación de la enfermedad, comunicación con la familia y relaciones con los amigos.
A pesar de sus beneficios, la asistencia psicológica no se ofrece de forma generalizada en la Sanidad Pública. Vanesa Jorge ve lejano aún el día que esto llegue. «El principal obstáculo es que la Psicología no está reconocida como profesión sanitaria. Además las plazas ofertadas cada año en Sanidad son insuficientes».
La Psicología, relegada
A diferencia de lo que ocurre en otros países europeos, en España la Psicología no se considera una profesión sanitaria. Quedó excluida de la Ley 44/2003 de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS) y aún sigue en situación irregular. El consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos lo considera un «arbitrismo legal que se hace a espaldas de la realidad, obviando los intereses generales». Un contrasentido de la Administración, que ante atentados terroristas, catástrofes o situaciones de malos tratos se apresura a poner en marcha programas de atención psicológica. Una medida ajena a la demanda de la sociedad, que ante la creciente incidencia de trastornos mentales ha incrementado exponencialmente la demanda de servicios psicológicos para mejorar su salud, como demuestra el hecho de que todas las principales empresas de seguros sanitarios privados hayan incluido el tratamiento psicológico entre sus prestaciones.

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Emitir noticias sobre la violencia de género produce un efecto protector

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                    Las noticias televisivas sobre asesinatos de mujeres a manos de sus parejas son cada vez más numerosas en los medios de comunicación. Pero, ¿Cuál es el efecto que provoca en la sociedad esta gran difusión? Esta pregunta es la que intenta responder un estudio, publicado recientemente en ‘The European Journal of Public Health’.

Investigadores de la Universidad de Alicante (UA) y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) han analizado los contenidos televisivos entre 2003 y 2007 para observar el efecto de las noticias de violencia de género.

“Cuando analizamos el impacto de las noticias sobre medidas de protección o que abordan el debate de la violencia de género, vemos que ese tipo de noticias no genera un efecto de imitación, sino al contrario, un efecto protector”, explica a SINC Carmen Vives Cases, autora principal del trabajo e investigadora de la UA.

La investigación recoge todos los espacios informativos de las cadenas españolas de televisión en abierto: La 1, Telecinco, Antena 3, La 2, Cuatro, Canal+ y La Sexta –desde el 27 de marzo de 2006-. Las noticias se compararon con las muertes por violencia de género que registra la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas y con las estadísticas del Centro Reina Sofía de Valencia que identifica los casos basados en fuentes policiales.

Las informaciones televisivas se dividieron en tres grupos: noticias sobre muertes, sobre medidas y sobre crimen sin muerte de la víctima. Durante los cinco años de estudio, se produjeron 340 muertes por este tipo de violencia y se recogieron 3.733 informaciones televisivas relacionadas con estos sucesos, de las cuales 1.810 trataron medidas contra la violencia de género.

Necesidad de una guía de estilo peridístico

La principal conclusión del estudio es la “evidente” necesidad de desarrollar una guía de estilo periodístico que determine cómo se debe tratar este tipo de información, desde una perspectiva de género. “No existe ninguna guía de estilo que usen las televisiones para establecer qué contenidos son adecuados por su posible repercusión en la victimización de las mujeres”, afirman los expertos.

Según los investigadores, este tipo de estudios generan información potencialmente útil para desarrollar “un código ético de difusión de noticias de violencia de género” orientado a la población afectada y a quienes están en riesgo de que su situación empeore.

“La magnitud de la audiencia de la televisión implica que se deben estudiar estos efectos en mayor detalle y considerar a los medios de comunicación como un potencial aliado para una difusión de información que fomente aspectos constructivos hacia la movilización social frente a la simple descripción del asesinato”, expone la investigadora.

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Publicar noticias sobre violencia provoca un efecto mimético

Publicar noticias sobre violencia provoca un efecto mimético

El psicólogo Pedro Alonso Cabrera recomienda en el estudio Aprendizaje vicario, efecto mimético y violencia de género que los medios de comunicación no publiquen noticias sobre asesinatos machistas para evitar que otros agresores imiten estos comportamientos. El especialista ha concluido que el 88,89 % de los casos se producen en un periodo que se extiende no más allá de cuatro días de que se haya producido un suceso de similares características. Sólo un 11,11 % se dan de manera aislada.

En los últimos días, la consejera de Asuntos Sociales del Gobierno de Canarias, Inés Rojas, ha abierto un debate sobre la conveniencia o no de dar cobertura mediática a las muertes de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas. El psicólogo, que anima a censurar estas informaciones temporalmente para ver si se frena la oleada, sugiere en sus conclusiones que si se publican, sea en términos generales o estadísticos, pero sin entrar en detalles. En cualquier caso, y amparándose en su informe, dice textualmente: “Los responsables de los medios de comunicación deben asumir su solidaridad con la sociedad en general y con estas mujeres en particular vetando toda información que lleve implícito un proceso de aprendizaje oculto”.

El psicólogo dice sobre el aprendizaje oculto o vicario que “cualquier sujeto, independientemente de su edad, puede aprender por observación, de otro (con mayor intensidad si lo hace de otros), si las circunstancias del modelo o modelos son parecidas a las suyas”, y añade: “Para ello sólo es necesario que exista un canal de comunicación y disponer de las capacidades intelectuales y motrices para llevar a cabo dicha conducta”. Al parecer, este aprendizaje es inmediato y puede ser inconsciente.

En la primera parte de su trabajo, hace una descripción de este tipo de aprendizaje. Para ello, da una serie de ejemplos. El psicólogo Albert Bandura, pionero en este tipo de estudios, hizo distintos experimentos, sobre todo con niños. “Bandura realizó varios estudios sobre el comportamiento de los niños con un muñeco tentetieso. En una película, una joven pegaba a un muñeco de este tipo”. Al parecer, en las imágenes, la chica se ensañaba con el pobre monigote, incluyendo un martillo en su violencia. Por supuesto, los chiquillos imitaron la conducta.

A la luz de este ejemplo, es inevitable pensar que no es igual la reacción de un niño que la de un adulto. Pedro Alonso recuerda que “en la infancia, los padres y maestros actúan como modelos. En la adolescencia los modelos son los iguales, y posteriormente puede ser cualquier otro sujeto con el que pueda sentirse identificado el aprendiz”. Además, afirma que “los procesos de aprendizaje vicario duran toda la vida”.

Por todo ello, el experto invita a “impedir que el aprendizaje vicario siga siendo un medio por el cual determinados sujetos incorporan a su repertorio de conductas la agresión y el asesinato como solución a lo que viven como un problema, después de identificar a otros modelos a los que imitar”. Para el psicólogo, el aprendizaje vicario explicaría por qué una persona que no ha sufrido malos tratos en su infancia y es aparentemente normal pueda llegar a tal grado de violencia. La similitud entre las conductas de los agresores es otro argumento que esgrime el informe de Pedro Alonso.

El investigador añade que el argumento de que las películas son aún más violentas y nadie se plantea prohibirlas también tiene su contraargumento. “Las circunstancias de los modelos de las películas suelen ser muy distintas a las que viven los que supuestamente tienen que aprender. En cambio, los personajes-modelos de las noticias son personas como el que observa y aprende: gente de la calle, gente normal, gente que en algunos casos los vecinos identifican como buenos, gente de un barrio como el de ellos”.

Antes de concluir haciendo un llamamiento al debate y a vetar estas noticias, el estudio se pregunta: ¿qué ocurriría si se publicara una noticia falsa como que varios estudiantes se habían suicidado en las escaleras de un centro comercial al finalizar el curso? “¿Terminaría ocurriendo de verdad? A nadie se le pasaría por la cabeza publicar una noticia así”, concluye.

               Fuente: La Provincia.es (diario de Las Palmas) 22/07/2010

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El duelo lleva a buscar culpables externos

Expertos en Psicología Social y de Emergencias han afirmado hoy que los periodos de duelo, especialmente en las primeras horas después de una tragedia como la ocurrida en Castelldefels en la noche de Sant Joan, llevan a buscar culpables externos para canalizar la sentimiento de frustración.

“El ser humano necesita encontrar el porqué de lo que ocurre para lidiar con la rabia, la incredulidad, y la desesperación”, ha explicado a Efe la psicóloga del Servicio de Atención Psicológica en Emergencias de Barcelona (SAPE) Rosa Guillem, que desde ayer trabaja en el suceso que se cobró la vida de 13 personas en la estación Castelldefels-Platja de la costera localidad barcelonesa.

El duelo arranca con la negación de la tragedia, es entonces cuando se piensa “esto no puede haber ocurrido”, para dar paso en las horas siguientes a la frustración y la rabia, que obligan a buscar explicaciones y culpables, explica

“El hombre necesita pensar que las cosas ocurren por una razón determinada, y siempre es más fácil buscar los culpables fuera que dentro”, ha señalado a Efe el doctor en Psicología Social de la Universidad Carlos III de Madrid Guillermo Fouce.

Es por ello que, tanto los allegados de las víctimas como el conjunto de la sociedad, “tienden a exculparles”, ha indicado Fouce, aunque sean conscientes de que han sido responsables del suceso.

“Las víctimas se identifican como víctimas y sólo como víctimas, y es así como ocurre en la mayoría de los sucesos en los que intervienen conductas de riesgo”, ha apuntado Fouce; “cuando un joven muere a causa de la droga, se tiende a culpar a la sociedad”, ha añadido.

Tras una tragedia como la ocurrida en Castelldefels, la sociedad entera vive un proceso de duelo, tanto por el impacto de la noticia, como por el recuerdo que evoca en familias que han sufrido tragedias similares o en padres que también han perdido a sus hijos jóvenes.

Sin embargo, el duelo “es especialmente complicado”, ha señalado Guillem, para los familiares de las víctimas, así como para los testigos y supervivientes de la tragedia.

“El proceso de duelo de los padres es muy difícil tras una tragedia de estas características, porque nunca se espera que los hijos no sobrevivan a sus progenitores; además, el dolor es más profundo por lo repentino e inesperado del suceso, no han tenido tiempo de despedirse”, ha explicado Guillem.

La psicóloga del SAPE ha destacado que los testigos y supervivientes del mortal atropello necesitarán el apoyo continuado de especialistas en estrés postraumático para trabajar con las imágenes que previsiblemente perdurarán en su mente durante un largo tiempo.

“Ahora todos estamos en un proceso de duelo más o menos intenso, según el grado de cercanía con el que percibimos la tragedia, pero cuando pase un tiempo bajaremos de este alto nivel emocional a un estadio más reflexivo, desde el que podremos analizar de manera más racional lo ocurrido”, ha señalado el profesor de Intervención Psicosocial en la Facultad de Psicología de la Universidad Pontificia de Salamanca Oscar Álvarez.

Fuente: ADN. 25/06/2010

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