INFIDELIDAD

En promedio, las estadísticas de infidelidad aseguran que el 60% de los hombres son infieles, y que el 40% de mujeres les sigue los pasos. Para Sexole, el primer estudio sobre conductas y preferencias sexuales de usuarios de internet en España, las mujeres son más infieles que los hombres (50% frente al 44%) y también más apasionadas: un 65% exterioriza más las emociones en el momento del clímax, frente a un 27%. El estudio de Journal of Couple and Relationship Therapy asegura que entre un 45 y un 55% de las mujeres casadas son infieles.

Sin embargo, la percepción de infidelidad entre los hombres y las mujeres es diferente, para el 50% de las mujeres el cibersexo no es infidelidad (el 80% de los hombres piensa igual). Un 81% de las mujeres confiesa que coquetea con sus compañeros de trabajo, y dos de cada tres aseguran que tienen pensamientos sexuales con ello. Según una encuesta de Sigma Dos, un 20% de las mujeres españolas declara que no engaña a su pareja “pero estaría dispuesta a hacerlo si tuviera la oportunidad”. Según una encuesta realizada por el Instituto DYM el 20% de las españolas de entre 18 y 35 años han sido infieles alguna vez.

                     Terapia para afrontar la infidelidad:

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ADICCION AL TRABAJO

NEUROCIENCIA | Adictos al trabajo

¿Por qué no puedo desconectar en vacaciones?

Marta Mora | Madrid

Mientras la mayoría se desespera por los pocos días que le quedan para la vuelta al trabajo después de las vacaciones estivales, un 10% de la población activa desea que nunca llegue ese tiempo de ocio, pues se considera incapaz de desconectar, aunque sólo sea por unos días. Estas personas se sienten fuera de lugar porque necesitan seguir trabajando. Por ello, procuran mantenerse conectadas aunque sea ‘a hurtadillas’.

Una de las características de estos adictos al trabajo es que “sufren una ‘disonancia cognitiva’ [cuando se mantienen dos pensamientos que están en conflicto] provocada por el estrés de no estar trabajando y ser conscientes de la necesidad de desconectar y descansar”, resalta Javier Brotons, psicólogo terapeuta especializado en este tipo de patologías y profesor de la Universidad Jaume I de Castellón. Se sienten incapaces de sustituir sus quehaceres profesionales por otras actividades. Esto se debe a que viven el trabajo como la única forma de valorarse a sí mismos.

Por ello, “las vacaciones suponen una pérdida de identidad. El trabajo les activa y al desconectar sufren un bajón, que viven como un malestar”, explica Isabel Aranda, doctora en Psicología y Coach Ejecutivo. “Surge como resultado del estatus social que proporciona el trabajo y del que se ve despojado durante las vacaciones de verano”, añade Antonio Bulbena, catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Hombre de mediana edad y controlador

El perfil sociodemográfico de quienes padecen este tipo de patologías corresponde al de un “hombre, a partir de los 35 o 40 años y hasta los 50 o 55 con un nivel cultural medio o medio alto y a los que se les han inculcado valores como el esfuerzo, el compromiso, la responsabilidad, la eficacia, realizar lo correcto, el perfeccionismo y no perder el tiempo”, explica el profesor de la Universidad Jaume I.

Brotons añade que hay “una relación directa entre un trabajo absorbente y la depresión“. Son personas muy perfeccionistas y que prefieren trabajar de forma individual porque necesitan controlarlo todo.

Según un reciente estudio publicado en la revista ‘Psicothema’, en España, alrededor de un 10% de la población activa padece esta patología. En Japón, donde se da mucha importancia al trabajo, la incidencia se sitúa en un 20% aproximadamente. El país donde se registran más casos es Corea del Sur, donde sus habitantes trabajan entre 10 y 14 horas diarias. Ante esta situación, el gobierno surcoreano obliga a los ciudadanos a ‘disfrutar’ de dos semanas de vacaciones al año e insta a las empresas a bloquear los ordenadores, por si sus empleados intentan reincorporarse al trabajo antes de tiempo.

Los especialistas confirman que esta patología está fomentada por los valores socioculturales de la sociedad. Coinciden en que el avance de las nuevas tecnologías facilita el desarrollo de la adicción, ya que el adicto puede seguir conectado desde su teléfono móvil o portátil.

Bryan Robinson, ex adicto al trabajo y autor del libro ‘Chained to the Desk: A Guidebook for Workaholics’, cuenta a ELMUNDO.es su experiencia. “Tenía la necesidad de trabajar, escondiéndome de los demás, como mi padre, alcohólico, necesitaba su bourbon”, explica. Cada verano, “mi pareja registraba mi maleta y confiscaba cualquier trabajo, pero siempre se olvidaba los dobladillos, donde guardaba algunas notas de trabajo“.

Robinson añade que “cuando mis amigos nos proponían [a mi pareja y a mi] alguna actividad, siempre decía que estaba cansado y que quería dormir una siesta. Mientras ellos se iban, aprovechaba para, de forma secreta, trabajar. Cuando oía los pasos de mi pareja de regreso volvía a guardarlo todo y me hacía el dormido. El trabajo me proporcionaba seguridad frente a lo incierto de las relaciones humanas”.

Cómo reconocer su existencia

El diagnóstico de esta enfermedad es complicado. Como cualquier adicción, no es fácil reconocerla, pues es necesario establecer los límites entre la patología y quien tiene una dedicación sana y productiva al trabajo. Según los expertos consultados, el adicto al trabajo necesita tener acceso a las nuevas tecnologías de forma constante mientras que el resto puede planificarse para acceder en un momento determinado y después desconectar. Este tipo de personas son capaces de estructurar su agenda de trabajo, pero no se organizan bien en actividades extraprofesionales. Aranda comenta que para poder evaluarla “es fundamental que el adicto reconozca su problema”.

Por otro lado, la razón de ser del adicto es su alto grado de autoexigencia, lo que provoca graves consecuencias en su entorno social, familiar y profesional. En su entorno familiar se siente incapaz de satisfacer sus demandas. Robinson agrega que “usaba el trabajo para defenderme de estados emocionales como ansiedad, tristeza y frustración”. Con respecto a los compañeros de trabajo, los adictos les someten a una gran presión al trasladar esa autoexigencia a sus iguales, e, incluso, a sus jefes, lo que les genera numerosos conflictos interpersonales.

Esta patología altera la toma de decisiones. “Acaba por verse afectada por la ‘visión de túnel’ que impide a la persona priorizar” dice Aranda. Por otro lado, “competencias muy valoradas en las empresas tales como la innovación, la creatividad o la resolución de conflictos se verán seriamente comprometidas” concluye. Por otro lado, Brotons explica que “este tipo de adicción suele venir acompañada de otras adicciones, fundamentalmente alcoholismo o cocaína”.

Consejos útiles

Como cualquier adicción, superarla no es tarea fácil, pero el adicto puede tomar medidas para que, poco a poco, logre cumplir este objetivo. Antes de irse de vacaciones deberá enfrentarse y prepararse para esta nueva situación. Brotons recomienda “empezar por dejar de trabajar los viernes por la tarde, sustituyendo esas horas por ratos de ocio”.

El proceso de superación debe comenzar por la “realización de actividades de tipo social y en grupo para no quedarse en casa y que, de esta manera, el adicto tenga relaciones dentro de la sociedad”, señala este psicólogo. Para Bulbena, el deporte puede ser una buena opción para ocupar el tiempo e integrarse en un grupo social.

En el caso de Robinson, sí hubo un fin para su adicción y afirma que “en la actualidad, ya no pretendo dormir más ‘siestas’. Ahora pesco, voy a la playa, construyo castillos de arena y hago surf. En definitiva, saboreo más la vida en lugar de pensar únicamente en el trabajo”.

                                                 Fuente:  elmundo.es

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ASERTIVIDAD

“La conducta que permite a una persona actuar con base a sus intereses más importantes, defenderse sin ansiedad, expresar cómodamente sentimientos honestos o ejercer los derechos personales, sin negar los derechos de los otros.” (Alberty y Emmons 1978)”

Otros autores retoman la asertividad como la habilidad de expresar los sentimientos.

“… Permite a la persona expresar adecuadamente (sin medir distorsiones cognitivas o ansiedad y combinando los componentes verbales y no verbales de la manera más efectiva posible) oposición (decir no, expresar desacuerdos, hacer y recibir críticas, defender derechos y expresar en general sentimientos negativos) y afecto (dar y recibir elogios, expresar sentimientos positivos en general) de acuerdo a sus intereses y objetivos, respetando el derecho de los otros e intentando alcanzar la meta propuesta.” (Walter Riso 1988)

Existen diferentes definiciones, tomando en cuenta que este es un concepto multidimensional.

Por lo tanto la ASERTIVIDAD es:

“Una habilidad personal la cual permite, en el momento oportuno, y de la forma mas adecuada, expresar sentimientos, opiniones y pensamientos. Sin negar ni desconsiderar los derechos de los demás “.

La habilidad de ser asertivo proporciona importantes beneficios:

Incrementa la autoestima

Le proporciona la satisfacción de hacer las cosas con la capacidad suficiente, llegando a aumentar la confianza y la seguridad en si mismo.

Mejora la posición social, la aceptación y el respeto de los demás

Se hace un reconocimiento a la capacidad de si mismo. Se afianzan los derechos personales.

La asertividad suele usarse también para resolver problemas psicológicos y disminuir la ansiedad social.

Hace que la persona no sea ni muy agresivo, ni muy pasiva

Para aprender asertividad resulta imprescindible tener claro el hecho que tanto ser en extremo agresivo o muy pasivo, no le servirá de mucho a la hora de conseguir los objetivos que usted desea.

SER ASERTIVO

Una persona asertiva es aquella que:

Es expresiva, espontánea y segura,
Tiene una personalidad activa,
Defiende sus propios derechos,
No presenta temores en su comportamiento,
Posee una comunicación directa, adecuada, abierta y franca,
Su comportamiento es respetable,
Acepta sus limitaciones,
Se comunica fácilmente con toda clase de personas.
Ser asertivo es saber expresarse sin ansiedades, es decir cuales son tus puntos de vista y tus intereses, sin negar los de los demás.
Esto no significa querer llevar siempre la razón, sino expresar nuestras opiniones y puntos de vista, sean estos correctos o no, con el derecho a equivocarnos.
La persona que no es asertiva muestra una falta de respeto por sus propias necesidades, y su meta es aplacar, pacificar y evadir conflictos. Las razones por las cuales la gente es poco asertiva, es que piensan que no tienen derecho a expresar sus creencias u opiniones. En este sentido, hay que enseñar que la gente tiene derecho a defender sus derechos ante situaciones que suelen ser injustas.
Los casos en los cuales no es aconsejable defender nuestros derechos se reducen solo a aquellos en los que corremos peligro de agresiones a nuestra integridad física o situaciones que estén al margen de la legalidad.
Para todo hay un momento, y saber encontrar el momento adecuado para decir las cosas es también una habilidad.

DIFERENCIACIÓN DE LA CONDUCTA ASERTIVA

Conducta Asertiva

Resulta de la expresión directa de los deseos, derechos, sentimientos, y opiniones sin llegar a amenazar, castigar o violentar los derechos de los demás. Todo esto implica el respeto hacia uno mismo y respeto hacia los derechos y necesidades de las otras personas. Evaluando las consecuencias que resultan de la expresión de estos sentimientos.

Conducta Pasiva

No se es capaz de expresar abiertamente los sentimientos, pensamientos y opiniones, y si lo hacen es de una manera tan derrotista que los demás no pueden hacerle caso, pudiéndose experimentar consecuencias desfavorables como sentimientos de frustración, molestia o incluso ira.

Conducta Agresiva

Resulta de la defensa de los derechos personales y expresión de los pensamientos, sentimientos y opiniones de una manera inapropiada. Transgrediendo los derechos de las demás personas, pudiendo ir desde los comentarios humillantes hasta las agresiones verbales directas (insultos y amenazas).

    Entrenamiento en asertividad:

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TERAPIA DE GRUPO VALENCIA

TERAPIA DE GRUPO PARA AFRONTAR Y SUPERARA LA ANSIEDAD.

Formación de un grupo de terapia en Valencia dirigido a personas que tengan problemas relacionados con la ansiedad y quieran mejorar compartiendo experiencias y estrategias de afrontamiento. La sesión de terapia de grupo es una tarea en colaboración, en la que el terapeuta asume la responsabilidad clínica del grupo y sus miembros. Dentro de la reunión, los miembros se ocupan de expresar de la manera más libre y honesta posible sus problemas, sentimientos, ideas y reacciones. Esta exploración da a los miembros del grupo la materia prima para comprenderse y ayudarse. Los miembros no sólo aprenden de sí mismos y sus propios problemas, sino que actúan también como “ayudantes terapéuticos” de los demás.

Además, la participación en el grupo de terapia y al margen del tratamiento grupal de los problemas de ansiedad promueve el crecimiento personal y el autoconocimiento a través de la experiencia y relación con los demás lo que redunda a su vez en un incremento en la autoestima.

Días: viernes por la tarde (de 20 a 21,30 horas).

Duración de las sesiones: hora y media.

Fecha de inicio: viernes 29 de marzo de 2013.

Máximo de participantes: 10 personas por sesión.

Frecuencia: semanal.

Precio: 25 euros por sesión (100 euros mensuales).

Lugar: zona botánico-Quart.

Para más información y/ o solicitar la inscripción:

– Enviar e-mail: javier@psicologo-valencia.es

– Llamando al teléfono: 600440004 (Javier). / www.psicologo-valencia.es

MUJER

No hay lugar a dudas que las mujeres representan un grupo poblacional que incrementa su demanda en lo relativo a la atención en salud mental. No obstante, desde hace 2 décadas es cuando comienza a tomarse seriamente en cuenta el reclamo y la demanda de la atención de los trastornos psicopatológicos de las mujeres, ya que desde el Sistema de Salud las acciones sanitarias en la población femenina estuvieron centradas en los temas reproductivos y de planificación familiar El cambio del rol femenino en la sociedad contemporánea, excede el tema meramente reproductivo por el hecho que la mujer moderna tiene una multiplicidad de funciones simultáneas: ser ama de casa, madre, esposa y una actividad laboral fuera del hogar, debido generalmente por razones socioeconómicas. Esta división de roles en muchas mujeres vulnera su psicología femenina, provocando una vulnerabilidad en su salud mental, que hace necesario su detección precoz, control y tratamiento oportuno. Además pertenece a un género que fue y es subvaluado culturalmente, por cual tiene dificultad de desarrollar experiencias de aprendizaje y experimentación. También por la diversidad de funciones, se someten a una situación de estrés laboral, debiendo enfrentar en muchas oportunidades a la discriminación por su género y a sus consecuencias, como la sobrecarga laboral y la pobreza. Estas formas de discriminación y exclusión sociocultural explican el incremento en la prevalencia de los problemas psicopatológicos de la población femenina.

Según estudios epidemiológicos recientes, revelan que las mujeres son más vulnerables a sufrir trastornos mentales que la población masculina. Dentro de la psicopatología, los trastornos más frecuentes son: los estados de ansiedad, el síndrome depresivo, la secuela de violencia doméstica y el consumo de psicofármacos. Las tasas de prevalencia de la depresión y de los trastornos de ansiedad son diferentes entre las mujeres y los hombres, ya que son más elevadas en el caso de las primeras. Según los estudios epidemiológicos de la Organización Mundial de la Salud, concluidos en el año 2005, existe una relación de 2 a 1 con respecto a la incidencia de la depresión en mujeres con respecto a los hombres. En la tercera edad los problemas mentales se caracterizan por diversas formas de depresión senil y demencia, que mayoritariamente las padecen las mujeres. Las altas tasas de prevalencia de la violencia contra mujeres a lo largo de su vida puede llegar en algunos países al 50%. El estrés postraumático consecutivo a los actos de violencia las convierte en un grupo de alto riesgo. Por lo tanto es necesario analizar los factores de riesgo de los trastornos mentales de las mujeres, para determinar cuáles son las acciones necesarias para lograr un buen nivel de salud mental. La identificación y la modificación de los factores psicosociales que influyen en la salud mental de la mujer hacen posible el logro de la prevención de determinados alteraciones de la salud mental.

Tratamiento trastornos en mujeres:

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VIOLACIÓN

CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS DE LA VIOLACIÓN.

  • Ser víctima de una violación o un abuso sexual es una experiencia muy traumática
  • Sus consecuencias pueden prolongarse durante mucho tiempo y pueden causar daños psicológicos durante años
  • La violación, una realidad dolorosa que no podemos negar, es un acto aplastante que tiene consecuencias a largo plazo pero que con la ayuda adecuada y especializada se puede superar
  • Sólo el 20% de las víctimas no muestran síntomas un año después de la agresión
  • Las víctimas que han sufrido ataques sexuales describen los siguientes sentimientos:  temor, culpa, desvalorización y problemas de autoestima, generación de odio, vergüenza, tendencia a la depresión, asco y problemas en las relaciones sexuales, desconfianza, aislamiento e incluso marginalidad.
  • Los transtornos en el apetito y el sueño
  • En los meses posteriores a la violación, las mujeres empiezan a tener problemas para dormir
  • A menudo no pueden dormir con la luz apagada y manifiestan estados de alerta e hipervigilancia
  • Se muestran muy reatraídas, con mucho temor a salir a la calle y especialmente evitan los espacios abiertos

El síndrome de estrés post-traumático

  • El estrés post-traumático es una afección que afecta a las víctimas de violación aunque también puede aparecer en otras situaciones como en ex combatientes en guerras o en víctimas de catástrofes naturales y de otros delitos
  • Según un trabajo sobre estrés post-traumático desarrollado por la Universidad del País Vasco, mientras las víctimas de otros delitos desarrollan esa dolencia en un 25% de los casos, el porcentaje se duplica en el caso de las víctimas de una agresión sexual
  • Mientras el ex combatiente abandona el lugar una vez terminada su participación en la guerra, la mujer víctima de violación ha sufrido el delito en un ámbito cotidiano, que debe seguir frecuentando. Esto potencia cada uno de sus miedos
  • Según las estimaciones de los especialistas, entre el 50% y el 70% de las víctimas de violación necesitan recurrir a la psicoterapia
  • Las mujeres que no necesitan de un acompañamiento psicológico en el primer momento son las que cuentan con un apoyo y un entorno afectivo eficaz: este apoyo se considera fundamental para la evolución de la mujer violada

El problema de las adicciones o el suicidio después de una violación

  • La angustia, la ansiedad, la depresión, la baja de la autoestima y la reincidencia de sueños y recuerdos invasivos son algunos de los rasgos de esta patología
  • Todos estos sentimientos pueden, a la larga, dar lugar a la aparición de problemas de adicción de sustancias como las drogas o el alcohol y los intentos de suicidio

El impacto sobre la familia, la pareja y el trabajo

  • Uno de los impactos más fuertes se nota en la autoestima, en la capacidad lúdica y en la vida de relación
  • En la mujer sexualmente agredida aparece una “necesidad de huir” del recuerdo de la violación, pero también de escapar de la amenaza de volver a ser abusada
  • La mujer violada sufre una invasión total de su integridad física y psíquica, un desgarramiento de su intimidad y su dignidad: presentará, pues, como consecuencia importantes problemas de autoestima
  • Siente vergüenza y culpa pero también inseguridad, miedos y fobias de cualquier tipo
  • En un estudio realizado en México se demostró que el 91% de las víctimas de una violación abandonan su trabajo, aún cuando fuera su única fuente de sustento
  • La idea de culpabilidad y la vergüenza por el episodio vivido repercutirán en la relación de pareja y en la vida sexual, que va a verse muy afectada
  • En estos casos la terapia de ambos miembros de la pareja con un psicólogo puede ser necesaria
  • Cuando la mujer violada no tiene pareja estable el papel de la familia es fundamental aunque no siempre reaccionan de la forma deseada

Tratamiento psicológico de la violación:

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BRONTOFOBIA

Miedo a los rayos y truenos de las tormentas.Las personas que la padecen sufren aunque puedan darse cuenta de que los truenos no constituyen una amenaza hacia su integridad física. Alguien con esta fobia estará alarmado tanto antes como durante las tormentas. Si se encuentran al aire libre durante una tormenta eléctrica, padecerán los síntomas de la ansiedad, mientras que si están dentro de casa, es posible que tiendan a esconderse bajo la cama, detrás del sofá, en los armarios, etc.Durante los meses de verano, cuando son más frecuentes las tormentas eléctricas, personas las con brontofobia se obsesionan por mirar el pronóstico meteorológico, y eligen permanecer adentro de su casa cuando hay tormentas anunciadas, o incluso cuando empiezan a formarse nubes negras en el cielo. Dependiendo el grado de la fobia, estas personas experimentan temor a medida que se acercan los meses de verano. Esto se debe a que son conscientes de que su vida cotidiana se verá interrumpida: en algunos casos extremos se les dificulta asistir al trabajo y continuar con sus actividades rutinarias.

Tratamiento de la brontofobia:

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DIVORCIO

Nuevas investigaciones de los EE.UU. sugieren que el divorcio y la viudez daña la salud de manera que incluso casarse de nuevo no lo recupera.

El estudio ha sido la labor de la socióloga Linda Waite de la Universidad de Chicago, y su colega Mary Elizabeth Hughes, Profesor Adjunto de la Johns Hopkins’ Bloomberg School of Public Health. Sus resultados aparecerán en el número de septiembre de la Revista Journal of Health and Social Behavior.

Aunque los investigadores han explorado los vínculos entre la salud y el matrimonio antes, este es el primer estudio para examinar los vínculos entre una amplia gama de las dimensiones de la salud y las transiciones maritales y el estado civil.Otros estudios demuestran que el tomar en cuenta la genética y otros factores, se puede considerar como entrar en la edad adulta con una “reserva” particular de salud y cada experiencia de pérdida o ganancia en su estado civil afecta a esta “reserva”.

Por ejemplo, el matrimonio tiende a mejorar los comportamientos de salud en hombres y mujeres en el bienestar financiero,  dice Waite, explicando que estas ventajas de salud tienden a crecer durante todo el matrimonio, mientras que las transiciones, como la viudez o divorcio tienden a socavar la salud debido a efectos como el descenso de los ingresos y la división de bienes y el cuidado de los niños.

Para el estudio 8652 personas de 51 años a 61 llenaron cuestionarios, las respuestas que Waite y Hughes analizaron y encontraron que entre los casados, los que alguna vez se divorciaron tenían peor estado de salud en todas las dimensiones que investigaron.

Específicamente encontraron que:

* En comparación con los participantes que estaban casados, los que se habían divorciado o enviudaron, tenían el 20 por ciento más problemas crónicos de salud como enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer.

* También tenían un 23 por ciento más de limitaciones en su movilidad, como dificultades para subir escaleras o caminar alrededor de la manzana.

* En comparación con las personas casadas, los que nunca se había casado tenían 13 por ciento más de síntomas depresivos y el 12 por ciento más de limitaciones de movilidad.

* Sin embargo, no hubo diferencia en el número de enfermedades crónicas entre los que nunca se casaron y las personas casadas.

* En comparación a los participantes que permanecieron casados continuamente, los que tenían segundas nupcias, presentaban el 12 por ciento más de condiciones crónicas de salud, el 19 por ciento más de limitaciones de movilidad, pero no los síntomas depresivos.

Reflexionando sobre las razones  de los resultados, Waite sugiere que el impacto de las transiciones, como el matrimonio, el divorcio y nuevos matrimonios en la salud depende de las formas en que el desarrollo de enfermedades y curan a través del tiempo.

“Algunas situaciones de salud, como la depresión, parecen responder en forma rápida y firmemente a los cambios en las condiciones actuales”, dijo Waite, mientras que otros, como la diabetes y las enfermedades del corazón se desarrollan mucho más lentamente durante un período más largo y muestran el efecto de experiencias, añadió.

Fuente: Journal of Health and Social Behavior

Tratamiento psicológico del divorcio:

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FOBIA SOCIAL

Hablamos de fobias cuando el miedo que sentimos frente a un peligro es injustificado,
exagerado e interfiere excesivamente en nuestra vida cotidiana, reduciendo nuestra capacidad
de acción.
En algunas fobias muy conocidas, el miedo es a usar ascensores, a las alturas, o a las
cucarachas, etc. En la fobia social en cambio, el miedo se centra en situaciones en que nos
relacionamos con gente.
Todos solemos experimentar ansiedad e inseguridad al conocer personas nuevas, pero
una vez en confianza, casi todos logramos afrontar adecuadamente esos encuentros. En
cambio, las personas con fobia social experimentan un grado de ansiedad mucho más elevado.
Tal es el nivel de ansiedad o vergüenza que las personas afectadas pueden llegar a
producir señales físicas como sudor, temblor muscular y de voz, rubor facial, etc., que las
hacen sentir más vulnerables e inseguras. Es así como la situación social se torna cada vez
más desagradable. Esto hace que la persona se desanime y comience a utilizar tácticas para
evitar estas situaciones, como por ejemplo asistir con menor frecuencia a reuniones.
Existen algunas características que por lo general están presentes en quienes padecen
este trastorno:
• Miedo a dirigirse a un público o grupo de amigos.
• Temor de que alguien observe lo que uno está haciendo.
• Temor de ser presentado a otra persona.
• Temor de comer o beber en público.
• Dificultad para manejarse en negocios y realizar trámites.
• Preocupación por llegar a ser el centro de atención.
• Inseguridad al realizar llamadas telefónicas.
• Dificultad para intercambiar opiniones en el trabajo o hacer reclamos.
• Incomodidad al asistir a fiestas y reuniones.
• Tendencia a evitar espacios donde haya gente desconocida.
• Sensación de ser mirado y desvalorizado.
• Temor de que las propias intervenciones en una conversación parezcan ridículas,
pobres o inadecuadas.
• Miedo a no saber qué decir.
• Reconocimiento, en muchos casos, de que este temor es excesivo e irracional.
Es frecuente el miedo a tratar con el sexo opuesto, a extremos que producen graves
dificultades para conseguir pareja.
Algunas personas con fobia social utilizan el alcohol como forma de ganar valor y
desinhibirse en situaciones de interacción social.
El miedo en la fobia social no disminuye por sí solo, dado que se alimenta continuamente
de:
• Los estímulos temidos, como estar en algún tipo de situación social que nos produzca
temor.
• Imaginar las situaciones que podrían suceder y sentir el miedo “como sí” estuvieran
ocurriendo los acontecimientos temidos.
• Los mecanismos de evitación: las conductas de “precaución” como ponerse en un
rincón, hablar poco, cruzar la vereda, etc.
• Los pensamientos auto-críticos, del estilo de “voy a parecer tonto/a”, “tendría que
hablar pero no se me ocurre nada”, “estoy haciendo un papelón”, “parezco torpe”, “soy
inferior”.
• Hablar muy poco, lo que dificulta la facilidad y espontaneidad en la comunicación.
• El círculo vicioso que producen las experiencias negativas reales: cuando hubo una
mala experiencia en el contacto con otros, la persona con este trastorno cree que la
siguiente experiencia será igual o peor. Este pensamiento sobre la próxima situación
social conlleva mayor ansiedad y menor disposición a estar con otras personas.
• La costumbre de quedarse pensando en lo sucedido: el no haber sido capaz de actuar
con la soltura de los demás genera malestar e incomodidad. Es frecuente el recuerdo
de cada uno de los pequeños detalles de comportamiento que se considera vergonzoso.
• El miedo a tener miedo y que además ese miedo sea visible.

         Psicoterapia para el tratamiento de la fobia social en Valencia y Castellón:

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FAMILIA

CAMBIOS EN LA FAMILIA POR LA CRISIS ECONÓMICA.

Con la crisis económica que estamos viviendo, la situación de muchas familias ha cambiado y ahora es más complicada. Familias de clase media que han tenido al alcance de la mano una vida “cómoda” en los años de bonanza en la que no faltaba de nada gracias a que el país crecía al ritmo de la especulación y utilizando el “crédito libre” para lograr casi cualquier cosa.
Ahora se requiere, mucho sacrificio y ahorro y esto implica muchos cambios en nuestra forma de vida (dificultades o imposibilidad de pagar la hipoteca, posiblemente no podamos seguir pagando el colegio caro y privado de los niños, no se pueda renovar tanto la ropa….).
Estos cambios pueden provocar reacciones diversas en nuestros hijos ya que puede que no sean capaces de comprender las implicaciones de la nueva situación y pueden atravesar por estados de ánimo cambiantes que vayan desde la tristeza al miedo, pasando por momentos de ira provocados por la incertidumbre ante el cambio.
La comprensión y el diálogo es son fundamentales para que nuestros hijos entiendan que este tipo de situaciones se producen, y que las cosas cambian no siempre para mejor, y con ello nuestra forma de vida que debe adaptarse a esta nueva situación.
La frustración y el miedo pueden aparecer las familias en momentos de crisis tan difícil como la que estamos atravesando en estos momentos y lo mejor que se puede hacer es hablar con nuestros hijos abierta y sinceramente del tema y que no se convierta en un tabú que acumule más tensión en el hogar.
Los niños tienen tendencia a sentirse culpables por bastantes de las situaciones que se producen en el hogar por lo que explicar abiertamente un bache económico puede, al menos, liberarles de ese sentimiento de culpa.
Debemos superar nuestras propias frustraciones y miedos, nuestros sentimientos de culpa ante la situación actual y hablar abiertamente con nuestros hijos ya que la honestidad y la comunicación familiar hará descender la tensión y la ansiedad con la que enfrentamos la situación dando paso a una actitud más positiva en la que seamos capaces de utilizar las herramientas a nuestro alcance para ir construyendo el nuevo funcionamiento familiar adaptado lo mejor posible a la realidad de la nueva situación.

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