TERAPIA DE PAREJA

Todas las parejas sufren crisis, algunas veces sólo los integrantes de esa pareja podrán solucionar sus problemas poniendo mucho empeño y otras, será necesario recurrir a la ayuda externa de un profesional especialista en terapia de pareja para poder salir de esa situación que puede derivar en una ruptura.

Muchas parejas son reacias a recurrir a una terapia de pareja, en otros casos uno de los miembros de la pareja es quien se opone a hablar del tema con alguien extraño a la pareja, lo cierto es que cada vez más, un mayor número de parejas se anima a recurrir a una terapia para salvar su relación.

Pero, ¿cuándo debemos recurrir a una terapia de pareja?

El momento indicado es cuando comienzan a asomar los problemas de pareja y nos damos cuenta de que no los podremos resolver por nosotros mismos.

La acumulación de problemas, sin comunicación y sin resolverse, generan resentimientos, roces, desgaste y un desgaste progresivo de la pareja, que cuando se cae en la cuenta, resulta ya ser demasiado tarde.

Generalmente, las parejas llegan a la consulta para tratar problemas tales como celos, infidelidad, la crianza de los hijos, los problemas de dinero y los sexuales.

Es más frecuente que realicen una consulta las parejas mayores de 40 años con hijos, y que ya llevan varios años de casados.

La terapia de pareja, tiene el objetivo de ayudar a las parejas en crisis, para tratar de encontrar la mejor solución a sus problemas.

Es un espacio para aprender a comunicarse mejor, a negociar y a reavivar la motivación, para manejar mejor los conflictos de pareja y poder enfrentarlos de la mejor forma posible.

La duración de la misma es variable, extendiéndose por espacio de varios meses con una consulta semanal.

Para que una terapia de pareja resulte positiva es fundamental que los dos integrantes estén convencidos y verdaderamente comprometidos a cambiar aquellos aspectos que los está llevando por el camino de la destrucción de la pareja.

Con las terapias de pareja, no se busca ni pretende cambiar al otro, sino aprender a vincularse desde otro lugar, a mirar las cosas desde otra óptica.

Terapia de pareja en Valencia y Castellón:

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ANSIEDAD

El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) es un padecimiento mucho más fuerte de lo que cualquier persona en situaciones normales puede experimentar diariamente. La tensión y las preocupaciones son crónicas, aunque en ocasiones no hay una causa justificable que la ocasione. Afecta mucho a personas que se preocupan demasiado por la salud, el dinero, el trabajo, la familia y otras cosas que a veces son difíciles de identificar.

Se asocia frecuentemente a un exceso de preocupaciones, conocido como expectación aprensiva, y es muy frecuente en personas que sufren violencia familiar o le tienen mucho miedo a alguna persona cercana, en quien ha tenido algún accidente grave y teme que le de otro, o quien padece alguna enfermedad y tiene miedo de morir, por lo que no es fácil que controle esta situación, sin ayuda médica profesional.

Es importante tomar en cuenta la edad y el contexto en que vive cada persona, ya que el origen de la ansiedad está fuertemente determinado por estos factores.

Puede ocasionarse por el consumo de sustancias como cafeína, anfetaminas, bebidas alcohólicas y otras drogas, por lo que el diagnóstico debe ser muy acertado para dar el tratamiento adecuado.

Comúnmente se asocia también a ciertas enfermedades como el hipertiroidismo, los trastornos depresivos y otras más.

La ansiedad generalizada y la preocupación , por lo general se asocian a 3 o más de los siguientes síntomas, que se agravan ante cualquier situación que ponga en riesgo la vulnerabilidad y estabilidad de la persona afectada:
– Nerviosismo, inquietud o impaciencia.
– Fatiga o cansancio fácil, cotidiano y excesivo.
– Dificultad para concentrarse o para poder ordenar las ideas.
– Irritabilidad y enojo fácil.
– Tensión muscular que ocasiona dolor en el cuello, espalda y cintura.
– Temblores de manos y ocasionalmente de los párpados. Movimientos impulsivos en las piernas.
– Dolor de cabeza o cefalea.
– Dificultad e incapacidad para relajarse.
– Insomnio y alteraciones del sueño, despertando siempre con mucha fatiga.
– Sudoración excesiva.
– Taquicardias, palpitaciones.
– Problemas gastroitenstinales.
– Sequedad de boca.
– Mareos frecuentes.
– Hiperventilación, o sea el aumento del número de respiraciones poco profundas y rápidas por minuto.

El diagnóstico debe ser muy cuidadoso para descartar inicialmente enfermedades o conductas adictivas que estén favoreciendo la ansiedad generalizada.

El tratamiento incluye psicoterapia y la administración de medicamentos ansiolíticos o antidepresivos con efecto ansiolítico asociado, dado que el tratamiento es por mucho tiempo y esto ayuda a evitar la adicción y permiten que la persona duerma y descanse mejor al generar un sueño más profundo y reparador. En la actualidad hay diversos medicamentos para controlar la ansiedad generalizada, con resultados muy positivos.

También se recomiendan las técnicas de relajación biofeedback, que no son invasivas y permiten controlar la tensión emocional y muscular. (Fuente: esmas.com)

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ORTOREXIA

En la actualidad la medicina le da un gran valor a la alimentación sana, ya sea para prevenir o curar enfermedades. Sin embargo esta conducta puede transformarse en una obsesión , y entonces se convierte en un trastorno alimentario llamado “ortorexia nerviosa”.

El nombre deriva de los términos griegos “orthos” (significa recto) y “orexis” (significa correcto).

Este trastorno alimentario se está viendo en los países de Europa. La Asociación Suiza para la Alimentación considera que en su país, este trastorno está aumentando en forma significativa. También médicos españoles han hecho estudios sobre este nuevo trastorno, cuya característica es la obsesión por la calidad de la comida y no por la cantidad, como sucede en la anorexia nerviosa o la bulimia.

La “ortorexia nerviosa” fue descripta en 1977 por el Dr. Steve Bratman, médico naturista que observó en sus pacientes una preocupación exagerada respecto a la calidad de la comida, es decir que lo que comenzó como algo que podía curarlos o mejorarlos de una enfermedad, se transformó en un trastorno de la alimentación.

Características Conductuales

Los pacientes que sufren este trastorno elaboran sus propias reglas alimentarias, autoimponiéndose una dieta libre de grasas, consevantes o colorantes porque consideran que estos elementos la transforma en impura. El tener que comer en restaurans o fuera de su casa, les supone un problema porque no pueden cumplir con la dieta, lo que puede traerles problemas de relación social.

Características Psicológicas

Ejercen un gran autocontrol para seguir la dieta, pudiendo llegar a sentirse superiores, por la fuerza de voluntad que tienen para no consumir determinados alimentos. Sienten culpa cuando no cumplen la dieta, lo que los lleva a castigarse con una dieta estricta o bien con la abstinencia de alimentos. El consumo de grasas les produce miedo, pudiendo llegar a desarrollar fobias ante ciertas sustancias químicas (conservantes por ejemplo). Pueden tener una conducta obsesiva – compulsiva respecto al tipo de alimentos que ingieren. También se pueden presentar dependencia al tipo de alimentos, como aparece en los adictos a las drogas.

Manifestaciones clínicas

Producidas por el déficit de vitaminas: osteoporosis, anemia. Esto se produce porque dejan de comer alimentos esenciales porque creen que no son “puros”.

Diagnóstico

Son personas que emplean más de 3 hs. para organizar su dieta.

La alimentación sana les aumenta su autoestima.

Prefieren comer alimentos que consideran sanos, renunciando a comer alimentos que les gusta.

Se sienten culpables cuando se salen de la dieta.

No les gusta comer fuera de su casa para no salirse de la dieta.

Se aislan socialmente.

Sólo se sienten seguros cuando comen comida sana.

Tratamiento

Se trata de desterrar la obsesión por la comida sana, con un tratamiento psicológico. También debe intervenir especialistas en trastornos alimentarios, para ayudarlos a recuperarse en el desorden físico, incorporando a su dieta todo tipo de alimentos.

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BULIMIA NERVIOSA

Definición

La bulimia nerviosa es un trastorno de la alimentación. Las personas que tienen bulimia comen grandes cantidades de alimentos (atracones) y muchas utilizan métodos inapropiados para eliminar del cuerpo lo que comen (purga). La purga puede ser provocada por vómitos, laxantes o diuréticos. Las personas utilizan este ciclo para evitar engordar. Estos comportamientos duran más de tres meses, con una frecuencia de al menos dos veces por semana. Se preocupan demasiado por el peso y la imagen corporal. En algunos casos, las personas complementan o reemplazan la purga con ejercicio excesivo o ayunos.

 

Causas

Se desconoce la causa de la bulimia. Son muchos los factores que contribuyen a esta afección:

  • Tendencia cultural hacia la delgadez excesiva
  • Hacer dietas o restringir la ingesta de alimentos
  • Cambios en los niveles químicos del cerebro
  • Tensión emocional
  • Los cambios físicos en el aparato digestivo son:
    • Un estómago distendido
    • Un estómago que digiere lentamente
    • Menor producción de la hormona digestiva

 

Factores de riesgo

Los factores que aumentan la probabilidad de desarrollar bulimia incluyen:

  • Sexo: femenino
  • Edad: entre 11 y 20 años
  • Antecedentes de obesidad
  • Ansidad
  • Cambios de humor
  • Miembros de la familia que hayan sido obesos
  • Miembros de la familia con cambios de humor variables
  • Hacer dietas compulsivas
  • Baja autoestima
  • Infelicidad con el peso y el tamaño
  • Un trabajo o carrera en donde la apariencia física sea muy importante

 

Síntomas

Los síntomas de la conducta son:

  • Consumir grandes cantidades de alimentos de una solo vez
  • Sentir que no puede controlar el consumo de alimentos
  • Provocar el vómito
  • Tomar laxantes, enemas, diuréticos y comprimidos para adelgazar
  • Hacer ejercicio en exceso
  • Cambios de humor
  • Depresión
  • Dificultad para controlar los impulsos
  • Consumo de alcohol o drogas

Los síntomas físicos son:

  • Dolor abdominal
  • Problemas menstruales
  • Mejillas y mandíbula hinchadas
  • Dolor de garganta
  • Glándulas salivales inflamadas
  • Distensión
  • Dientes manchados o astillados por el contacto constante con los ácidos estomacales
  • Cortaduras o cicatrices en el dorso de las manos, debido a que los dientes rasgan la piel al forzar el vómito

La bulimia puede generar otros trastornos, por ejemplo:

  • Problemas en los dientes o en la garganta debido al ácido estomacal que regurgita durante el vómito
  • Cambios en la composición química y los líquidos del organismo debido al vómito y al abuso de laxantes o diuréticos

Los síntomas de estas complicaciones son:

  • Mareos
  • Sensación de desmayo
  • Sed
  • Calambres musculares
  • Debilidad
  • Estreñimiento
  • Arritmia
  • Problemas cardíacos, incluso muerte súbita

Las personas que tienen bulimia padecen una alta incidencia de trastornos de la personalidad y trastornos psiquiátricos tratables que incluyen:

  • Depresión, generalmente con cambios bruscos de humor
  • Ansiedad y trastorno de angustia
  • Dependencia o abuso de drogas y alcohol

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VIGOREXIA

Dismorfia muscular (también conocida como la anorexia reversa o vigorexia) es un estado mental donde los individuos se vuelven demasiado obsesivo con el desarrollo muscular.

No hay nada malo en tener un físico musculoso y bien definido. Sin embargo, para algunas personas ese objetivo sobrepasa la frontera de la obsesión. Pueden perder su trabajo, su matrimonio  y lesionarse gravemente ligamentos y huesos con el fin de conseguir un objetivo imposible.

La razón por la que este objetivo seguirá siendo inalcanzable para siempre es porque los que sufren de este trastorno no ven sus cuerpos como realmente son en la realidad. Es importante señalar que no por el hecho de ir regularmente al gimnasio y pretender tener un físico aceptable hay que tener vigorexia, la vigorexia va mucho mas allá, se ha demostrado que entrenar regularmente no causa vigorexia.

La causa exacta de la dismorfia muscular no se conoce. Sin embargo, como los que sufren de anorexia, los que sufren de vigorexia también tienen una autoimagen distorsionada. La mala imagen corporal puede ser el resultado deuna serie de factores del entorno. Los medios de comunicación y la cultura popular idolatran los hombres muy musculosos, que hacen una relación directa entre mas musculado es igual a mas hombre, o mas viril. Esta presión puede hacer que una persona desarrolle vigorexia.

Estas personas que sufren de una imagen distorsionada del cuerpo también pueden haber sido objeto de burla a una edad temprana por ser pequeñas o débiles. La burla y el dolor causado provoca una autoestima dañada, de ahí que personas con esta enfermedad estén constantemente criticándose y diciéndose que son flacos o flojos, cuando en realidad no es así.

Un número de hombres que sufren de vigorexia también sufren de trastornos de ansiedad y estado de ánimo. Una hipótesis es que la serotonina juega un papel muy importante.

Es más probable, sin embargo, que una variedad de factores sociológicos, psicológicos y biológicos estén directamente implicados con la causa de la vigorexia.

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CLAUSTROFOBIA

La claustrofobia es un trastorno psicológico manifestado en el miedo intenso a los lugares cerrados. Es una perturbación mental que provoca ataque de pánico ante la situación de encierro. Lo que más atemoriza a una persona con claustrofobia no es el lugar en sí mismo, sino el quedar encerrada, de allí la imposibilidad de abordar aviones, metros, ascensores, y practicarse una TAC (tomografía axial computarizada) aunque ponga en riesgo su propia salud.

Por lo general los claustrofóbicos evitan someterse a situaciones de encierro, sin embargo los especialista consideran que mientras más se aluda el hecho, más severo es el grado de temor y mayor es la ansiedad ante tal escenario.

En la población mundial de un dos a un cinco por ciento sufren de claustrofobia; y la aparición de la misma está relacionada con haber vivido una experiencia desagradable de encierro o asumir una situación ajena.

El tratamiento para esta enfermedad psicológica está relacionado primeramente con los ansiolíticos, aunque no curan el trastorno.

La medida más eficaz es la psicoterapia, en la cual se lleva al paciente poco a poco a situaciones de encierro sin que él mismo pierda el control.

En algunos lugares el tratamiento se hace mediante la realidad virtual. Esta es mucho más efectiva para construir escenarios propios de la terapia, donde el paciente se familiariza poco a poco con los escenarios cerrados hasta dejar de sentir temor.

También se enseña una respiración más lenta, en sustitución a la respiración agitada propia de un ataque de pánico.

La persona con claustrofobia no tiene el control sobre las situaciones de encierro; los temblores, la falta de aire, el dolor en el pecho, la sequedad en la boca y hasta la hipertensión arterial, son síntomas fabricados por la mente. Esta enfermad, reflejo de descontroles internos en la psiquis, no es incurable. Son muchas las mujeres y los hombres que con valentía se han enfrentado a sus propios fantasmas y hoy no recuerdan el miedo excesivo al encierro.

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AEROFOBIA. MIEDO A VOLAR

Viajar en avión cada vez es más habitual, pero todavía hay muchas personas que tienen miedo a subirse a un avión, en definitiva a: miedo a volar. Algunas de esas personas deben volar obligatoriamente, por ejemplo, por movitos de trabajo y no puede evitar utilizar este medio de transporte para desplazarse de un lugar a otro. Por ello, vamos a ofreceros algunos consejos para que perdáis, en la medida de lo posible, ese miedo a volar.

La Aviofobia, Aerofobia o el miedo a volar es muy habitual. Lo cierto es que a todo el mundo, cuando se sube a un avión, le surgen ciertos miedos aunque a unos nos afecte más que a otros. Puede que la consecuencia de estos miedos sea que, los seres humanos, no estamos acostumbrados a viajar volando, es decir, el cielo no es el medio habitual para nosotros.

Son muchas las personas que, cuando van a subirse a un avión, sienten claustrofobia, angustia y ansiedad debido a ese pánico a volar. El primer consejo es que acudáis a un especialista ya que estos miedos suelen tener orígenes muy complejos, y terminan exteriorizándose a través de ese miedo a volar. Tened presente que la Aerofobia es completamente superable.

Tras varios estudios y consultas a los propios viajeros, ese miedo al avión, como medio de transporte, es provocado por distintas causas. Algunos de los motivos que los mismos viajeros explican son, por ejemplo, el recuerdo de accidentes mortales en avión ya sea porque los han visto por televisión o a través de fotografías publicadas en diarios o revistas; los viajeros se pueden sentir vulnerables al estar ahí arriba; puede nacer ese miedo, también, porque el viajero en cuestión no conoce el funcionamiento y la tecnología utilizada para la fabricación de un avión, de tal forma que se siente violento cada vez que se produce un ruido, en el aterrizaje, en el despegue o cuando se producen turbulencias; por último, el miedo a volar puede exteriorizarse cuando al viajero le preocupa que el piloto pueda tener un fallo humano y que el avión no esté controlado a la perfección. Estas son las causas más comunes del miedo a volar, aunque hay muchas otras. Cuando se os presente esa angustia y ansiedad, debeís mentalizaros de que los pilotos son personas perfectamente preparadas para manejar un avión y pensar que todo el personal de a bordo tienen años de experiencia y que poseen una alta cualificación. Por lo que cuidarán al máximo su seguridad una vez dentro del avión.

Tened presente que el avión es el medio de transporte más seguro que existe en la actualidad. Ya sé que muchas veces os habrán soltado esta frase para tranquilizaros y que es difícil pensar que es verdad, pero este hecho es real. La tecnología que se utiliza para fabricar una avión es muy potente y está pensada para salvaguardar la seguridad de todos. Además, es muy difícil que se produzca un accidente ya que el espacio aéreo está más descongestionado que, por ejemplo, las carreteras y, como ya hemos dicho, la alta cualificación que se exige a los pilotos hacen que se reduzcan los accidentes aéreos.

Si os surge el miedo dentro del avión, es bueno que compartáis vuestras sensaciones. Este consejo es muy útil porque, si acudís a la azafata o algún profesional de a bordo, ellos podrán hacer algo para que os sintáis más cómodos. No os dé vergüenza o miedo a preguntar o exponer vuestras emociones, no pasa nada ni es nada malo.

Si lo que tenéis es miedo a lo que os pueda pasar, no os preocupéis. El avión está equipado de todo tipo de recursos de seguridad. Vuestro propio asiento puede servir de flotador en caso de emergencia, hay máscaras de oxígeno y puertas y plataformas que pueden usarse en casos extremos.

Es muy importante controlar la respiración y relajarse lo máximo posible. Primero, si os surge este miedo incontrolable no miréis por la ventanilla. Segundo, si no podéis controlar ese miedo, utilizad las bolsas que tenéis a vuestra disposición. Tercero, controlad vuestra respiración. Respirad profundamente y practicad la respiración abdominal. Intentad también practicar técnicas de relajación, mantendrán vuestra mente en blanco y conseguiréis relajaros dentro del avión. Además, podéis optar por entablar algún tipo de conversación con los pasajeros del vuelo para distraeros y evitar que surja ese miedo.

Si podéis, intentad viajar acompañado de alguien en quien confiéis. Está demostrado que este hecho reduce el miedo a volar. Si os surge el miedo, en el momento del despeque o del aterrizaje, no dudéis en coger la mano de vuestro acompañante, así el miedo no será tan terrible.

Por último, es bueno que no toméis bebidas estimulantes antes de subir al avión, que penséis de forma positiva siempre, sentáos siempre en un asiento de pasillo, para evitar mirar por la ventanilla, que contéis estos consejos a otras personas que estén en vuestra misma situación dentro del avión, está comprobado que contarlos en voz alta reduce vuestro miedo y llevad algo que os distraiga como música, libros, revistas… (Fuente: cosasdeviajes.com)

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FIBROMIALGIA

En la actualidad no se conoce la etiología ni los mecanismos patogénicos precisos que actúan en la FIBROMIALGIA (FM). Los pacientes que padecen este síndrome son diagnosticados y atendidos en la consulta de Reumatología, observándose niveles de psicopatología muy elevados y situaciones psicológicas adversas desde la infancia en muchos de los casos.
Diferentes estudios han evidenciado la inclusión de aspectos psicológicos de manera general en FM , considerándose que lo verdaderamente importante son los síntomas psicosociales centrales del paciente.
El hecho de que no se evidencie lesión estructural se puede considerar como una base importante que justifica la implicación de los aspectos psicológicos. Además hay evidencia de cambios estructurales y funcionales en el cerebro producidos por el estrés psicológico. Recientemente se han dado pasos importantes en la investigación psicofisiológica que sugieren que la anormalidad en la FM puede deberse a una respuesta al estrés. Estresores vitales tempranos pueden modificar permanentemente el sistema adreno-hipotalámico-pituitario y la respuesta a los estímulos estresantes. Observaciones recientes relacionan una reactividad excesiva y prolongada de dicho sistema de respuesta al estrés con una capacidad colaboradora mermada en el diálogo entre los padres y el niño.
Por otra parte, diferentes autores relacionan la FM con trastornos por somatización y, desde una posición psicosomática de orientación psicoanalítica, se definen ciertas características psicológicas en estos pacientes como son la dificultad de introspección y alexitimia caracterizada por una dificultad manifiesta del paciente para manejar adecuadamente su vida afectiva.
Las teorías psicoanalíticas sostienen el hecho de que el cuerpo tiene también una representación psíquica. La articulación mente-cuerpo se realiza a través de lo perceptual exteroceptivo e interoceptivo, las fantasías deseantes, la palabra, la experiencia vincular y el juego de los afectos. La palabra permite que la sensación interoceptiva se convierta en sentimiento y tenga una representación psíquica. Las representaciones que evocan el dolor van a depender de las vivencias intersubjetivas en que se desarrollaron.
Otros autores se refieren a sintomatología característica de la histeria muy presente en estos pacientes.
Hemos de tener en cuenta que la experiencia de dolor resulta de la interacción de múltiples factores : fisiológicos y genéticos, pero también cognitivos, afectivos , conductuales, culturales, sociales y familiares. Ninguno de esos factores por sí solo explica adecuadamente las causas de dolor crónico.
El dolor, según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor ( IASP), se define como una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a daño tisular real o potencial, o que se vive como tal daño. En la propia definición se incluye los términos “ emocional” y desagradable”.

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FOBIA

Si bien es difícil determinar cuáles son las diez fobias más comunes (ya que varían según el sexo y la edad –los adolescentes padecen fobias sociales con más frecuencia que los adultos-), he aquí una lista de las que se considera más frecuentes en general:

Aracnofobia: Se trata del miedo a las arañas. Se calcula que la mitad de las mujeres y el 10% de los hombres padecen esta fobia en algún grado. Las reacciones de estas personas resultan exageradas para los demás, e incluso para los mismos afectados. Éstos procuran mantenerse apartados de los sitios en donde pueden encontrarse arañas, o donde han visto telas de araña. En los casos más serios, el pánico puede ser detonado incluso al ver una fotografía.

Sociofobia: Se trata de un persistente e intenso miedo a ser juzgado negativamente en situaciones sociales. Es una fobia de las más comunes entre adolescentes y jóvenes, se calcula que cerca de un 4% de las personas entre 18 y 55 años la padecen. A diferencia de lo que sucede en la mayoría de las fobias, esta fobia social es igualmente común en hombres y mujeres.

Aerofobia: Se trata del tan común miedo a viajar en avión (de hecho, se calcula que sólo el 5% de los pasajeros abordan el avión sin temores de ningún tipo). Sin embargo, las personas que padecen de esta fobia no experimentan sólo una ligera inquietud en el momento del aterrizaje y del despegue, sino que en ocasiones las fobias les impiden planear siquiera un viaje de este tipo, o les ocasionan trastornos de ansiedad ante la perspectiva de un futuro viaje, incluso meses antes de llevarlo a cabo.

Agorafobia: Se trata del miedo a los espacios abiertos, y es un trastorno más común entre las mujeres que entre los hombres. El agorafóbico teme todo aquel lugar donde no se sienta “seguro” o no pueda “recibir ayuda”. El que presenta este tipo de trastorno suele refugiarse en su hogar y rara vez sale, ya que en esas ocasiones experimenta una gran ansiedad. Es la fobia que motiva más a menudo consultas a especialistas.

Claustrofobia: Al contrario que la agorafobia, este trastorno implica el temor a quedar confinado a espacios cerrados. Se estima que entre un 2 y un 5% de la población padece esta fobia. Estas personas suelen evitar los ascensores, el metro, los túneles, las habitaciones pequeñas, hasta las puertas giratorias les pueden presentar dificultades, así como también el uso de equipos para técnicas de diagnóstico médico como el TAC.

Acrofobia: Se trata del miedo a las alturas, no simple vértigo sino un temor que ocasiona ansiedad a quienes lo padecen. La fobia suele manifestarse en situaciones tales como las de asomarse a un balcón, estar en un mirador elevado o junto a un precipicio. Al igual que sucede en otras fobias, aquellos individuos que la sufren buscarán evitar la situación temida.

Emetofobia: Se trata de la fobia al vómito o a vomitar. Hay personas que sienten más que una simple aversión hacia el acto de vomitar, y que incluso cambian sus hábitos alimenticios y sociales en consecuencia (por ejemplo, evitar ir a comer a restaurantes por temor a que la comida que le sirvan allí le siente mal al estómago). Si bien sólo en casos extremos se considera fobia, se calcula que el 6% de la población siente temor de vomitar.

Carcinofobia: Se trata del miedo a contraer cáncer. Es uno de los temores más comunes desde el momento en que la mayoría de los adultos siente aprensión ante la posibilidad de manifestar esta enfermedad. Sin embargo, en el caso de los fóbicos, se trata de un miedo muy antinatural, ya que demostrarán temerle a cualquier síntoma físico negativo, asociándolos todos a síntomas de la enfermedad.

Brontofobia: Son comunes las fobias que involucran elementos climáticos o determinados fenómenos meteorológicos, y éste es el caso de la brontofobia. Consiste en el miedo extremo ante los rayos y truenos de las tormentas. Alguien con esta fobia estará alarmado tanto antes como durante las tormentas, y en casos extremos, padecerán los síntomas de la ansiedad. Incluso puede verse afectada su vida social, ya que su planificación de actividades depende del pronóstico meteorológico, y pueden llegar a faltar al trabajo o modificar sus hábitos debido al clima.

Necrofobia: El miedo a la muerte es algo natural e instintivo en el hombre, posiblemente porque la muerte es lo desconocido. Además, se asocia la muerte con los padecimientos que la preceden, dolor, sufrimiento, etc. Sin embargo, algunas personas padecen de una verdadera fobia a la muerte y a los seres muertos. Quienes padecen de esta condición no pueden explicar con claridad el sentimiento escalofriante que experimentan al estar frente a una momia o a un cadáver.             Fuente: fobias.net

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AGORAFOBIA

La agorafobia es miedo al miedo. Los agorafóbicos
temen las situaciones que puedan generarles
sensaciones de ansiedad, miedo a la propia
activación fisiológica y a los pensamientos sobre
las consecuencias de experimentarlas, como la
idea de morir. Entre los miedos agorafóbicos,
reseñemos el miedo a experimentar una crisis,
desmayarse, tener un infarto, perder el control,
volverse loco, hacer el ridículo o ahogarse.
La mayoría de los agorafóbicos que acuden
a tratamiento (entre el 80-100%) informa haber
tenido ataques de pánico. La agorafobia sin
historia de trastorno de pánico no presenta, en
cambio, antecedentes de ataques de pánico recurrentes;
aquí la evitación agorafóbica se basa
en el miedo a la incapacitación o vergüenza
producidas por síntomas repentinos similares
a los del pánico.
La característica principal de una crisis de
angustia estriba en la aparición aislada y temporal
de miedo o malestar de carácter intenso,
en ausencia de peligro real, que se acompaña
de al menos cuatro de un total de trece síntomas
somáticos o cognitivos. Las crisis se inician
de forma brusca y alcanzan su máxima
expresión con rapidez (en 10 minutos o menos),
acompañándose a menudo de una sensación
de peligro o de muerte inminente y de una
urgente necesidad de escapar.

          Psicoterapia para el tratamiento de la agorafobia en Valencia y Castellón:

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