PSICOLOGIA

Definicion de psicologia

Definicion de psicologia, del griego: psyche, alma, espíritu, y logos, estudio, tratado, o sea, el estudio del alma. Es la ciencia que se ocupa del estudio de la mente. Abarca todos los aspectos relacionados con ésta, desde las funciones del cerebro, hasta el desarrollo del niño, incluyendo cómo los seres humanos y los animales sienten, piensan y aprenden a adaptarse al medio que les rodea. La definición de psicología es entendida como ciencia experimental, que se circunscribe en el paradigma positivista, empleando el contraste de hipótesis, y con el auxilio de otras disciplinas.
Cada vez son más los que adoptan una definicion de psicologia, como ciencia que estudia la conducta, entendida esta, como la actividad propia de los organismos vivos, para mantenerse en ese estado. La conducta se encuentra motivada por los estímulos interiores y exteriores. La moderna definición de psicología lucha por escapar de la órbita de la filosofía, y lo hace adoptando un carácter experimental (psicología científica), ocupándose de hechos comprobables y observables, y prescindiendo de la metafísica. A la capacidad del sujeto para percibirse a sí mismo, se la define como conciencia. La conciencia posee algunas propiedades: unidad, subjetividad, dinamismo, intencionalidad. La definicion de psicologia incluye como objeto de estudio, la vida psíquica, entendida como conjunto de los fenómenos psíquicos, y estos como los diversos estados que ocurren en la mente. Los fenómenos psíquicos no se dan aislados, sino organizados en una estructura total. Los fenómenos psíquicos se clasifican en : intelectuales, afectivos, y volitivos. Los fenómenos intelectuales son típicos del conocimiento: sensaciones, juicios imaginación, memoria, percepción, conceptos, etc. Los fenómenos afectivos son consecuencia del conocimiento, son los sentimientos del sujeto: amor, placer, ira, dolor, etc. Los fenómenos volitivos, son los impulsos, los deseos, la voluntad del individuo, etc. Los fenómenos psíquicos, a diferencia de los físicos, son: subjetivos, internos, temporales, inespaciales(no ocupan un lugar en el espacio), intencionales.

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Depresión postparto

Diversos estudios han sugerido que hasta un 20% de las mujeres padecerán a lo largo de su vida una depresión. Una de las etapas de la vida entre las que se considera que existe un riesgo especialmente elevado de desarrollar una depresión es la del postparto.

¿En qué consiste la depresión postparto?
Existen dos tipos de trastornos depresivos postparto: la depresión llamada baby blues y la depresión postparto propiamente dicha.

Baby blues

Los médicos llaman baby blues o síntomas blues posparto a la existencia de una alteración leve en el estado de ánimo de la madre puérpera. Estos síntomas depresivos leves son muy frecuentes. La paciente, más que sentimientos de incapacidad o falta de motivación, lo que suele referir es mucha inestabilidad del humor con gran tendencia al llanto. Con frecuencia además presenta irritabilidad, ansiedad, dolor de cabeza, insomnio y quejas subjetivas de falta de concentración.

El baby blues suele remitir espontáneamente en un plazo máximo de dos semanas. No es necesario tratamiento alguno. No se considera una enfermedad propiamente dicha.

Depresión postparto

Llamamos depresión postparto a la depresión que se inicia en las primeras doce semanas tras el parto. Según algunas estadísticas la depresión postparto afectaría a un 10% de las mujeres. La sintomatología que se observa es similar a la de cualquier otro tipo de depresión: tristeza, sentimientos de desesperanza y de minusvalía, insomnio, pérdida de apetito, lentitud de movimientos, pensamientos recurrentes de muerte, síntomas físicos varios (molestias digestivas, dolor de cabeza, fatiga), ansiedad elevada, etc.

La depresión postparto, al contrario de la baby blues, sí que requiere tratamiento. Si éste no se realiza adecuadamente, el episodio depresivo postparto suele prolongarse por un período de seis a doce meses. El tratamiento de la depresión postparto es similar al de la depresión en general. A pesar de la creencia extendida de que con frecuencia la paciente afecta de depresión postparto tiene tendencia a agredir al hijo recién nacido, este hecho es en realidad excepcional.

¿Cuál es la causa de los síntomas depresivos del postparto?Lamentablemente desconocemos qué motiva la elevada incidencia de trastornos depresivos durante el postparto. En las horas y días posteriores al parto se producen en el cuerpo de la mujer importantes y bruscos cambios hormonales. Dichos cambios afectan especialmente a las hormonas sexuales (estrógenos, progesterona), a la prolactina, a las hormonas tiroideas y al cortisol. Dichos cambios hormonales probablemente tengan un papel clave en el desarrollo de los trastornos depresivos del puerperio.

¿Qué factores favorecen la aparición de síntomas depresivos en el postparto?Tres son los principales factores que favorecen la aparición de trastornos depresivos en el postparto:

haber padecido episodios depresivos previos;
presentar sintomatología ansiosa y/o depresiva durante el embarazo; y
tener escaso apoyo socio-familiar durante el embarazo.

Tratamiento de la depresión postparto en Castellón y Valencia

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DEPRESION

¿QUÉ ES LA DEPRESIÓN?

Habitualmente, muchas personas utilizan la palabra “depresión” como sinónimo de un estado de ánimo decaído o tristeza más o menos prolongada en el tiempo. Sin embargo “depresión” es el nombre del trastorno depresivo que afecta al organismo, al ánimo y hasta la manera de pensar. Un trastorno de depresión muy poco tiene que ver con una sensación pasajera de tristeza (en las que solemos decir: estoy “depre” o tengo la “depre”), pero debemos estar alerta a las señales de un trastorno psicológico que afecta cada vez a más cantidad de personas a nivel mundial. Se estima que un porcentaje relativamente elevado de la población general padece este trastorno en algún momento de sus vidas. Habría que comentar también que existe un gran desconocimiento de sus características, y sobre todo que es una “enfermedad “que se puede controlar y “curar” con el tratamiento adecuado.

Los primeros estados depresivos aparecen de forma muy sutil. Pequeños indicios de una cada vez más definida propensión a la tristeza y la inacción (no hacer las cosas cotidianas que normalmente se hacen) suelen ser ignorados en sus fases iniciales y es común pensar que se trata de estrés, cansancio o cualquier otro factor “normal” de la vida diaria. A medida que avanza la depresión, se ve afectada negativamente la manera afrontar la vida y los problemas, aparecen problemas de insomnio o hipersomnia (dormir demasiado), los hábitos más simples como comer o asearse y en algunos casos puede acabar con la vida de la persona enferma víctima de sentimientos suicidas

Es importante no pensar que la depresión es una cuestión de debilidad personal ya que quien la padece no puede librarse voluntariamente de tal situación. Se distorsionan los niveles de autoestima, el ciclo normal de sueño-vigilia y la alimentación, y eso hace que la realidad cambie drásticamente afectando además al entorno más cercano (familia, amigos, compañeros de trabajo…) de quien sufre de depresión.

Por último subrayar que si no se establece el tratamiento psicológico correspondiente (en algunos casos también con tratamiento farmacológico), la depresión tenderá a empeorar con el tiempo y acabará afectando y distorsionando cada aspecto de la vida personal, familiar, laboral y social de la persona que la padece, obstaculizando un normal desarrollo de las actividades cotidianas y las relaciones interpersonales.

Tratamiento de la depresión en Valencia y Castellón:

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LA ADICCIÓN AL JUEGO

El tratamiento intensivo mejora el resultado. Así lo ha demostrado la Unidad de Juego Patológico del Hospital Universitario de Bellvitge de L’Hospitalet (Barcelona) con la aplicación de un nuevo protocolo de tratamiento de la ludopatía que ha logrado los mejores resultados hasta la fecha, pues la tasa de abandono del tratamiento se ha reducido del 40% al 25% de los casos tratados, y la tasa de abstinencia total de juego ha aumentado del 56% al 72%.

La mayoría de los adictos al juego están enganchados a las tragaperras

Esta unidad, pionera en España cuando se creó en el año 1996, trata anualmente medio millar de casos relacionados con diversas ludopatías. Con el nuevo protocolo de intervención no sólo ha logrado mejorar los resultados, sino que también ha conseguido eliminar las listas de espera, que habían llegado a ser de un año para la primera visita.

Con el nuevo programa se realiza un tratamiento intensivo de 16 sesiones en cuatro meses, aunque el seguimiento del paciente se prolonga hasta los dos años, con visitas de control al cabo de 1, 3, 6, 12 y 24 meses.

“Hemos conseguido vincular más al paciente con el programa de tratamiento, y esto ha sido parte del éxito”, asegura Susana Jiménez, coordinadora de la Unidad de Juego Patológico del Servicio de Psiquiatría.

Antes, los pacientes con esta patología tenían que seguir 20 sesiones, lo que suponía alargar el tratamiento unos 15 meses frente a los cuatro actuales. La optimización al máximo de los recursos humanos, con un equipo formado por un coordinador de unidad, dos psicólogos y un médico residente especializado, así como la redefinición del programa, han conseguido anular la lista de espera y mejorar los resultados. Hasta el momento se han tratado 650 pacientes con este nuevo protocolo de intervención.

“En el tratamiento hay que conseguir primero que el paciente admita su problema y después trabajamos en la abstinencia definitiva y en un cambio de estilo de vida. Otro objetivo es concienciar a la familia de que el paciente no es el responsable de su trastorno, sino que la patología se desarrolla por la interacción de diversos factores: biológicos, genéticos, de personalidad y de predisposición social”, asegura Jiménez.

Mingo Mateo, vecino de El Papiol (Barcelona), de 61 años, llegó a la Unidad de Juego Patológico del Hospital Universitario de Bellvitge cuando la situación ya era insoportable y después de haber intentado en varias ocasiones sin éxito superar su adicción a las máquinas tragaperras: “Vives en un mundo de mentiras en el que implicas a toda la familia. Mi mujer incluso amenazó con dejarme”. Pero fue finalmente la esposa quien le dio fuerzas para dar un paso definitivo en su curación. “En esta enfermedad no puedes salir adelante solo. Se necesita ayuda y sobre todo voluntad para reconocer que es una enfermedad”.

Mingo Mateo inició su tratamiento en la Unidad de Juego Patológico de Bellvitge hace dos años, y ahora está en la última fase del tratamiento a la espera de recibir el alta en junio del año que viene. “Tenías que haberme visto hace dos años. Ahora soy una persona diferente, estoy viviendo una segunda oportunidad”, dice. Asegura mantener una relación excelente con sus compañeros del grupo de terapia, unas 13 personas con muchas de las cuales mantiene el contacto: “Nuestro grupo era muy majo. Nos abrimos mucho, y en la unidad, los médicos te dan mucha confianza”. Reconoce que hay algún miembro del grupo que ha vuelto a caer en la adicción al juego. “Nadie puede prometer que no jugará nunca más, pero yo por si acaso no juego ni a la Loto”, asegura.

Más del 90% de los pacientes diagnosticados como jugadores patológicos y tratados en la unidad de Bellvitge son hombres de entre 25 y 40 años, activos laboralmente, casados y con un promedio de seis años de evolución del trastorno. Se da la circunstancia de que el 78% son fumadores, el 22% tienen problemas asociados con el alcohol y el 7% consume cannabis.

Las tragaperras continúan siendo el principal problema de los jugadores patológicos, seguidas a mucha distancia por el bingo, las cartas y los casinos. Aunque el 98% de los pacientes atendidos en la unidad de Bellvitge son ludópatas, el equipo aplica también programas específicos para otras adicciones de comportamiento que son minoritarias, como la compra compulsiva (0,8%), la adicción al sexo (0,5%), a los videojuegos (0,3%) o a Internet (0,2%).

Fuente: elpais.com

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PROBLEMAS DE LA ADOLESCENCIA

Según Suzie Hayman, consejera familiar titulada y autora de un nuevo libro, Teach Yourself Parenting Your Teenager, afirma que mientras que los niños se comportan como perros, los adolescentes lo hacen como gatos: “Alimentamos a nuestra mascota, la entrenamos y la dirigimos. Pone su cabeza su nuestro regazo y nos mira como si fuéramos un cuadro de Rembrandt; entra corriendo con entusiasmo cuando la llamamos. Luego, alrededor de los 13 años, nuestro pequeño y adorable cachorro se convierte en un enorme gato viejo”.

Lo que antes funcionaba ahora produce el efecto contrario. Lo llamamos y se aleja corriendo; le decimos que se siente y salta sobre el mostrador. La clave, según Hayman, está en tratar a nuestros hijos como gatos. Darles de comer y dejar que sean ellos quienes vengan a nosotros. Recordar que los adolescentes también necesitan nuestra ayuda y afecto, pero según sus condiciones. La negociación también es fundamental para tener una buena relación.

Principales consejos:

1. Estar atentos a nuestros hijos, mostrándoles que nos importan, y estar preparado para tener que fijar ciertos límites, pero siempre confiando en ellos, sin interferir ni intentar controlarlos.

2. Elegir las batallas. Decidir en qué temas debemos mantenernos firmes, cuáles negociar y en cuáles ceder.

3. Intentar entender por qué nuestro hijo se está comportando mal. ¿Ha discutido con sus amigos? ¿Tiene miedo de algún cambio físico o emocional? Intentar hablar con él sobre lo que ha originado su mal comportamiento.

4. Puede que lo que nos digan no haga daño, pero debemos intentar no tomárnoslo como algo personal.

5. Por muy enfadados que estemos, debemos recordar que lo que nos molesta es lo que hacen, no ellos.

6. Recordar nuestros propios días de adolescente y cómo discutíamos con nuestros padres.

7. Los jóvenes suelen llegar a la adolescencia en el momento en que sus padres están atravesando la crisis de los cuarenta. Los conflictos suelen surgir como consecuencia de la ansiedad de los padres por propios problemas, no por los de los hijos.

8. Aceptar que nuestros hijos no pueden vivir nuestra vida y cumplir nuestras ambiciones.

9. Tener un hijo adolescente es duro, por lo que nos debemos tomar nuestro tiempo para recargar fuerzas.

10. Si nuestros temores sobre sexo y consumo de drogas y alcohol están justificados, buscar ayuda profesional, pero a menudo son más palabrerías que comportamientos reales.

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TERAPIA DE PAREJA

La pareja es una de las relaciones más importantes para el ser humano, y a la vez, una de las más complejas. Siendo mucho más que la suma de dos partes, la pareja tiene una dinámica propia que influye y está influenciada por los individuos que la constituyen. Cada persona trae a la pareja su mundo. Un mundo formado por su historia personal, familiar y cultural. Por un lado, esto puede enriquecer a la pareja y ayudar al crecimiento y el desarrollo de cada uno de sus miembros y por otro, las diferencias pueden generar conflictos dadas las dificultades que muchas veces surgen al intentar congeniar o negociar los modelos, ideas y expectativas que cada miembro de la pareja aporta sobre la relación, la comunicación, los hijos, y el mundo en general.
Los desafíos que surgen no siempre encuentran respuestas en el repertorio de soluciones y recursos de la pareja. El cúmulo de situaciones problemáticas no solucionadas suele conducir a alguna forma de crisis. En estos puntos que parecen indisolubles, la terapia puede actuar como un recurso, ofreciendo nuevas perspectivas para mejorar la relación.

¿Cómo funciona?

El objetivo de la terapia es buscar nuevas posibilidades de relación, de acuerdo con las necesidades, características y potencial de cada pareja y de cada individuo. También, facilitar una mayor comprensión de sí mismo, del otro y de la relación; abrir canales de comunicación; modificar patrones de relación disfuncionales; elaborar conflictos del presente y heridas del pasado; y fomentar el desarrollo tanto individual como de la pareja.
En la mayoría de los casos, el trabajo consiste en intervenciones sobre la estructura y el funcionamiento conyugal, aumentando la capacidad de la pareja para abordar situaciones complejas o difíciles. Para ello el terapeuta dispone de una serie de recursos técnicos, entre ellos la prescripción de tareas que se realizan por la pareja entre sesiones.
La terapia también puede actuar como soporte para la preparación de un proceso de ruptura o separación de manera constructiva, velando por la salud y el bienestar de sus miembros y de sus hijos, si los hay.
Motivos de terapia más frecuentes:

• Problemas en la comunicación
• Dificultad en la resolución de problemas
• Infidelidad
• Celos
• Agresividad y violencia
• Depresión
• Insatisfacción sexual
• Problemas sexuales
• Desacuerdos financieros
• Mediación
• Problemas con la familia de origen
• Problemas en el manejo de los hijos
• Etc.

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INTELIGENCIA EMOCIONAL.

La inteligencia emocional (IE) es la habilidad que nos permite percibir, comprender y regular nuestras emociones y las emociones de los demás y que nos permite adaptarnos de la mejor forma a nuestro entorno (que siempre es de relación y social).

Hoy sabemos que es la inteligencia emocional y no la inteligencia entendida de forma tradicional (como aquello que miden los tests de inteligencia: capacidad numérica, espacial, mecánica….) la que mejor predice el éxito futuro de una persona, y no sólo eso, sino que también predice su felicidad (en términos de autopercepción): las personas con alta inteligencia emocional alcanzan mayor éxito en la vida y se perciben a sí mismas como más felices que las personas con baja inteligencia emocional. El éxito profesional no depende de la inteligencia; son las variables emocionales y sociales las que marcan la diferencia. Los adultos que obtienen éxito profesional y personal en sus vidas no fueron aquellos niños con CI (en el sentido tradicional que comentábamos antes) más elevados, o aquellos que mejores notas sacaban en el colegio, sino aquellos que mejor supieron entender a los demás, que se interesaron por las personas más que por las cosas y que construyeron redes sociales sólidas. Pero no sólo el éxito profesional viene determinado por las habilidades emocionales, también la propia satisfacción con la vida, la felicidad en términos más coloquiales, guarda relación con ellas y no con las habilidades intelectuales.

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PSICOLOGIA CLINICA

¿QUÉ ES LA PSICOLOGÍA CLÍNICA? (breve explicación).

“El campo de la psicología clínica integra ciencia, teoría y práctica para entender, predecir y aliviar el desequilibrio, la invalidez y la incomodidad; también promueve la adaptación humana, el ajuste y el desarrollo personal. La psicología clínica está enfocada en los aspectos intelectuales, emocionales, biológicos, psicológicos, sociales y del comportamiento humano que funcionan a través de la existencia en las diferentes culturas, y en todos los niveles socio-económicos.”

La psicología clínica pretende ser un “todo” que abarque en rango y totalidad la conducta humana. Es llamativa para las personas que buscan una profesión altruista y cuyas metas son aliviar el dolor y mejorar la condición humana.

La psicología clínica se puede definir como una rama de la psicología que investiga y
aplica los principios de la psicología a la situación única y exclusiva del paciente, para
reducir sus tensiones y ayudarlo a funcionar en forma eficaz y con mayor sentido
(Goldenberg, 1973).

La psicología clínica se preocupa por entender y mejorar la conducta humana […] Su aspecto clínico consiste en mejorar la situación de las personas que se encuentran con problemas, utilizando para ello los conocimientos y las técnicas más avanzadas, procurando al mismo tiempo, mediante la investigación, mejorar las técnicas y
ampliar los conocimientos para lograr mayor eficiencia en el futuro (Korchin, 1976).

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PSICOLOGO A DOMICILIO EN CASTELLÓN

_wsb_logo1.jpg       PSICÓLOGO A DOMICILIO EN CASTELLÓN.

                         VENTAJAS DE LA PSICOTERAPIA A DOMICILIO:

           La psicoterapia a domicilio ofrece claras ventajas y es conveniente cuando:

       – No se dispone de tiempo o medios de  locomoción para desplazarse a  la consulta del psicólogo (ej: poblaciones alejadas de la capital).

       – Tener algún impedimento físico temporal que impida el desplazamiento.

       – Tratarse de una persona dependiente.

       – Cuando se tenga un problema o trastorno de índole psicológico  en el que convenga la atención en un ambiente conocido o habitual  (ej: atención a adolescentes o tratamiento de determinadas fobias).

       – Hay aspectos que se pasan por alto o no se aprecian en la consulta el psicólogo. Trabajando  desde  el  entorno  en  el  que  vive  el  paciente,  se obtiene  mucha  más información y se puede empezar a hacer modificaciones in situ.

       – Se quieran evitar los tiempos de espera.

       – Por simple comodidad o preferencia.

                 Para más información:   www.psicologo-castellon.com

                                                            javier@psicologo-castellon.com 

                                                            Tel: 600 44 00 04.                                                         


 

DEPRESIÓN EN NAVIDAD. DEPRESIÓN NAVIDEÑA.

En Estados Unidos y el norte de Europa se conoce como la “depresión blanca”. En el resto del mundo como “depresión navideña”.

La Navidad o fin de año es una temporada propicia para experimentar el bajón anímico y en efecto lass consultas a los psicólogos aumentan. Sin embargo, según los especialistas, no existe la “depresión navideña” clínicamente dicha, sino un “trastorno Psicosocial” que se exacerba por diferentes factores propios de la temporada y que se manifiesta por cuadros de melancolía, apatía y, especialmente, nostalgia. Visto de esta manera, serían muchas más las personas (dos de cada cinco) que se sienten abatidas por la tristeza y la ansiedad y una profunda desazón y sensación de carencia o vacío.

No existe la depresión navideña como tal, sino un trastorno latente, que viene de tiempo atrás y que se manifiesta en estos días en que se tiende a reflexionar. El sólo tener que pensar en las reuniones con familiares, genera un estrés, porque es casi tener que ceder al compromiso y normas sociales.

Habría que sumar además el estrés que representan los regalos, las reuniones de trabajo…todas las imposiciones de la sociedad moderna, que desencadenan en estos trastornos parecidos o asociados con una depresión.

La falta de recursos económicos es una gran preocupación en estas fechas. El hecho de no poder comprar regalos a los niños o de no poder hacer una buena cena ayudará a la persona negativa a refugiarse en sus pensamientos, a generar un estrés parecido a la depresión.

NAVIDAD Y RECUERDOS

En principio, la llamada “depresión navideña”, cumple todas las características de una depresión común. La persona se encuentra triste y melancólica durante las fiestas navideñas, tiene una visión negativa de lo que la rodea y cualquier actividad le resultará complicada de llevar a cabo.

Según los especialistas se trata de una temporada cargada de gran afectividad, tanto positiva como negativa y que en términos de salud mental se le ha considerado siempre como un periodo especialmente de riesgo para aquellas personas que sufren de depresión.

Es una época muy propicia para traer los recuerdos : la muerte de un ser querido que puede ser el padre, la madre, el hermano o un amigo y que ya no está. La distancia, física o emocional, entre los miembros de una familia, las expectativas insatisfechas, los problemas económicos, la soledad o, simplemente, los malos recuerdos, pueden resultar verdaderos obstáculos para disfrutar de estas fiestas.

Cuando llega el fin de año, la gente tiende a hacer un balance, consciente o inconsciente, de los éxitos y fracasos obtenidos a lo largo de ese año. Si los resultados de esta evaluación son negativos, es entonces cuando se hace latente el riesgo de deprimirse.

En efecto, la temporada es propicia para el constante recuerdo del pasado, incluso para reafirmar aquello de que “todo tiempo pasado fue mejor”. Pasajes de la infancia en la calidez del hogar o momentos inolvidables en compañía de los seres más queridos salen a flote para ser comparados con el momento presente.

La “depresión navideña”, está asociada por su similitud con celebraciones como el Día de la Madre, el Día del Padre o el Día del Amor y la Amistad. Sin embargo, según los especialistas la Navidad tiene un componente especial: es un periodo de tiempo mucho más largo, lo que puede llegar a exacerbar con mayor fuerza aquellos trastornos que obligan a buscar la consulta con el especialista.

Los símbolos y los mensajes alusivos a la Navidad están presentes en todos los espacios, especialmente en las ciudades, están en los medios de comunicación y esto se convierte en un factor adicional y al que nadie puede escapar.

La gente se deja llevar por la publicidad y por el espíritu navideño que tratan de venderle por todas partes. La idea de felicidad que aparece en los medios de comunicación no tiene nada que ver con la realidad que viven muchas familias con problemas, ya sean económicos, personales, laborales, de pareja, etc.